|
|
Cinco
preguntas a Felipe Lázaro Luis de la Paz
Hablar con este escritor cubano que reside desde hace mucho tiempo en Madrid,
España, resulta interesante.
Aunque no siempre se comparte su visión, sí nos sentimos seguros de
sus buenas intenciones, de su preocupación por Cuba y por la
literatura cubana, a la que no sólo ha contribuido con su obra
personal, sino también como director
y editor de la Editorial Betania (Apartado de Correos 50.767
Madrid 28080 España. E-mail: ebetania@teleline.es
)
Una de las labores más destacadas de Felipe Lázaro han sido
las antologías que ha preparado: Poesía contemporánea cubana,
Poetas cubanos en España, Poetas Cubanos en Nueva York
, y la antología bilingüe Poetas cubanas en Nueva York /Cuban
Woman Poets in New York. Con
él conversamos. 1.- El catálogo de Betania se ha dedicado fundamentalmente a difundir la literatura cubana. )Cuál es la mayor dificultad que enfrenta una editorial cubana exiliada, en un mercado donde se publica al menos un centenar de libros al mes? --Debo contestarte que en España se publican algo más que un centenar
de libros al mes, pero, para responder concretamente tu pregunta, te
diré que las mayores dificultades con que nos enfrentamos las
editoriales cubanas radicadas en Madrid, son la difusión y distribución
de nuestros libros. En España, la crítica de libros, en revistas
literarias o en los suplementos literarios de los periódicos
nacionales, reseña sobre todo a los grandes sellos editoriales, los
best sellers, las obras de escritores famosos. Si a esto sumas, el
handicap de que la mayoría da de nuestros libros son de autores
cubanos exiliados, se comprenderá la dificultad de esa difusión,
aunque quizás esto haya cambiado con los años, y hoy es más
frecuente ver reseñas sobre escritores del exilio. De todas maneras,
ya es imposible que nieguen ese espacio a Betania, sobre todo porque
hemos publicado a autores de renombre, como: Gastón Baquero, Reinaldo
Arenas, José Ángel Buesa o Raúl Rivero (del insilio). No obstante,
con cierta asiduidad, se publican reseñas de nuestros libros en
revistas literarias cubanas del destierro, tanto en España como en
Norteamérica. Además de nuestra constante labor de organizar
frecuentes presentaciones de nuestros libros en la Casa de América,
en la sede de la Fundación Hispano Cubana y en otras instituciones
culturales de Madrid. En cuanto a la distribución, tanto en Madrid como en provincias, puede ser mejorable pero funciona muy bien. Sin embargo, donde debamos trabajar más, en ese sentido, es en la distribución de nuestro fondo editorial en la áreas hispanas de los Estados Unidos, donde por supuesto llegan nuestros libros, pero se necesitaría un mayor esfuerzo, sobre todo por parte de los distribuidores hispanos en EE.UU. para que canalicen nuestro catálogo en ese importantísimo mercado. En este aspecto, a veces no comprendo cómo nuestros libros, fundamentalmente de autores y temática cubana, no se venden más en Miami, en Nueva York, etc. Este es un trabajo que deben acometer los distribuidores y libreros de EE.UU. (sobre todo los cubanos) para beneficio mutuo y de todos los lectores hispanos. Por otra parte, en estos 15 años (1987-2001)
Betania ha publicado algo más de 200 títulos de autores españoles e
hispanoamericanos, aunque, fundamentalmente, la mayoría de nuestros
libros son de temática cubana, sobre todo de escritores del exilio.
En este sentido, Betania ha publicado a casi toda la nueva generación
de escritores del exilio, como los poetas: Gustavo Pérez Firmat,
Carlota Caulfield, Elías Miguel Muñoz, Lourdes Gil, Rafael Bordao,
Magali Alabau, Roberto Valero, Iraida Iturralde, Luis Cartañá, Maya
Islas, David Lago, Alina Galliano, Jorge Salcedo o los narradores:
Daniel Iglesias Kennedy, Jacobo Machover, Armando Valdés, Graciela
García Marruz, Pancho Vives, Mirza L. González, Jorge Luis LLópiz,
Paulina Fátima, etc. En total, son 75 autores cubanos los que hemos
publicado, entre los que resaltan: Dulce María Loynaz, José Mario,
Ana Rosa Núñez, Roberto Cazorla, Arminda Valdés-Ginebra, René Vázquez
Díaz, Amelia del Castillo, Nelson Simón, María Elena Blanco,
Orlando Rossardi, Daína Chaviano, León de la Hoz, Alberto Lauro,
Orlando Fondevila, Santiago Méndez Alpízar, Laura Ymayo, Ismael
Sambra, Ileana González Monserrat y un largo etctera.
2.- Háblenos de su producción poética, y de sus proyectos, no como
editor, sino como escritor. --Comencé a publicar poesía en la década de los setenta, con los poemarios: Despedida del Asombro (1974) y Las aguas (1979). Posteriormente, en los ochenta, le siguieron Ditirambos Amorosos (1981) y Los muertos están cada día más indóciles (1986 y 1987). Paralelamente publiqué varias antologías, donde intenté reunir a casi toda la producción poética del exilio: 9 poetas cubanos (1984), Poesía contemporánea cubana (1986), Poetas cubanos en España (1988), Poetas Cubanos en Nueva York (1988) y la antología bilingüe Poetas cubanas en Nueva York /Cuban Women Poets in New York (1991). En 1995, edité otra antología: Poesía cubana: la Isla entera, en colaboración con Bladimir Zamora Céspedes, donde seleccionamos a poetas de dentro y fuera de la Isla. Desde entonces, he continuado publicando poesía en revistas literarias del exilio, españolas e hispanoamericanas, y, además, me han antologado en una decena de antologías poéticas. También he publicado otras obras, como: Conversación
con Gastón Baquero (1987 y 1994), Entrevistas a Gastón
Baquero (1998) de VV.AA. y próximamente, para este otoño, saldrá:
Gastón Baquero: La invención de lo cotidiano (2001). Y
colaboré con trabajos en los libros: Cuba: voces para cerrar un
siglo (Suecia, 1999) y La patria sonora de los frutos. Antología
poética de Gastón Baquero (La Habana, 2000). En proyecto tengo
dos poemarios inéditos: Epigramas desterrados, Taxidermista de Islas
más dos libros de narraciones: uno de relatos Invisibles triángulos de muerte y otro de viñetas Pinceladas
del Guin. Sin embargo, debo confesarte que el hecho de compartir
el papel de poeta y de editor sólo me ha suscitado un conflicto: que
he escrito y publicado menos de lo que hubiese deseado por estar
inmerso totalmente en el trabajo editorial. 3.- Pienso que la visión que se puede tener de Cuba desde Europa, tal vez difiera de la que tienen los cubanos en los Estados Unidos. )Cómo ve usted desde España el empuje cultural de los cubanos de la isla y el exilio. --No estoy tan seguro de que exista una visión diferente desde Europa,
respecto a la problemática cubana, de la que tienen los cubanos en
los EE.UU. Quizás lo que sí existe -y a Dios gracias- es un
pluralismo ideológico, que no sólo abarca a todo el exilio (en su
inmensidad geografía, de por sí ya plural), sino que también afecta
a la oposición interna o disidencia en la Isla. Esto es lo que nos
diferencia sustancialmente del totalitarismo imperante en Cuba:
nuestra diversidad de todo tipo, que es una de las grandes esperanzas
con la que contamos para afrontar el poscastrismo. Respecto al momento
cultural cubano, tanto en la Isla como en el destierro, es de una
riqueza notoria. Si recordando a Lezama, aún hoy, podemos decir que
Cuba está frustrada en lo esencialmente político (quizás añadiéndole
también en lo socio-económico y algún que otro etcétera), también
debemos afirmar que no es así en lo estrictamente cultural, sino más
bien todo lo contrario. La proliferación de revistas literarias, de
sellos editoriales y de nuevos autores en el exilio se asemeja a la
producción literaria de jóvenes escritores, de nuevas publicaciones
independientes y hasta de editoriales artesanales en la Isla. Todo
ello sumado, se concreta en un gran movimiento cultural, pluralista
por definición, que retrata el plural
acontecer cultural cubano de nuestros días y contrasta con la
permanente obsesión del régimen castrista por mantener intacto todo
el sistema totalitario. Esta es la verdadera "batalla de
ideas", que se está librando no sólo en la Isla (en la Cuba
oficial y en la real) sino en la diáspora, y que no puede desembocar
en otra cosa que no sea una mayor y total libertad
en el ámbito cultural cubano, aceptando todas las diversidades
y diferencias que caracterizan a la sociedad cubana. 4.- Usted compiló junto a Bladimir Zamora la antología Poesía cubana: la isla entera. )Cuál cree usted que ha sido el aporte de esa antología de las dos orillas a la literatura cubana, considerando que por lo general es para consumo externo, pues muy pocos en la isla tienen acceso al libro? --La antología Poesía cubana: la Isla entera que publicamos en
Betania (1995), en colaboración con el poeta cubano Bladimir Zamora Céspedes,
no fue más que otro paso dentro de ese espíritu pluralista que antes
mencionaba, al seleccionar a poetas cubanos, de dentro y fuera de la
Isla.
En realidad, fue la continuación de otros
proyectos antológicos, con la misma amplitud de miras, como: La última
poesía cubana (1973) y La
poesía de las dos orillas. Cuba, 1959-1993 (1994) de los
poetas cubanos Orlando Rossardi y León de la Hoz, respectivamente. Si
bien, nuestra antología tenía como principal característica que
ambos antíologos residíamos en las dos orillas: Bladimir en La
Habana y yo en Madrid, con lo que incidía aún más en la necesaria
tarea de reunificación de nuestra poesía. Por otro lado, no dudo que
estas tres antologías, publicadas fuera de Cuba, hayan servido para
crear ese ambiente de reconciliación en nuestras letras y que haya
dado paso a otros proyectos antológicos plurales, como el de Jorge
Luis Arcos: Las palabras son Islas (La Habana, 1999) o el de
Francisco Morán: La Isla en su tinta. Antología de la poesía
cubana (Madrid, 2000).
No obstante, si bien es verdad que nuestra
antología no circuló comercialmente en la Isla, por razones obvias
de censura y prohibición, sí puedo certificar que fueron CIENTOS los
ejemplares que enviamos -y que continuamos enviando- a Cuba y nos
consta no sólo su difusión (de mano en mano, de lector a lector,
incluso alguna que otra reseña en revistas literarias oficiales),
sino la gran acogida que tiene, entre las nuevas generaciones y el público
en general.
5.-
Usted logró una
excelente entrevista con Gastón Baquero, que luego publicó en Conversación
con Gastón Baquero. Cuéntenos algo de su relación con el poeta. --Jamás me cansaré de decir que con Gastón Baquero me unió no sólo una gran amistad, sino que para mí fue un Maestro. Lo conocí en 1967, como universitario cubano, y después nos acercó, aún más, la poesía, su ejemplar magisterio y su infinito amor a todo lo cubano. Él rebozaba cubanía por todos sus poros y además de ser un gran poeta, fue ante todo un buen cubano. Efectivamente, en 1987, recopilamos una
entrevista con Baquero, que con anterioridad habímos publicado en dos
partes en las revistas literarias AEl gato tuerto@ (San Francisco) y ALa
burbuja@ (Madrid) y que titulamos Conversación con Gastón Baquero.
En 1994 salió una segunda edición, aumentada y revisada, con prólogo
de Juan Gustavo Cobo Borda y epílogo de José Prats Sariol, hasta que
en 1998 vio la luz 34 Entrevistas a Gastón Baquero donde
reunimos conversatorios de varios autores con el autor de Memorial de
un Testigo.
Para el próximo otoño, saldrá un libro de
ensayos Gastón Baquero: la invención de lo cotidiano, donde reúno
varios de mis artículos y conferencias, que se publicaron antes y después
de su fallecimiento en Madrid, con prólogo del profesor José Olivio
Jiménez y prefacio del poeta cubano Efraín Rodríguez Santana. En
realidad, es un libro homenaje, donde he querido honrar la figura cimera
de una de las grandes voces de la poesía cubana contemporánea y de la
literatura hispanoamericana e hispana, en general. Personalmente, creo
que su gran legado, además de su inmensa obra poética y de su genial
ensayística, ha sido su testimonio de profunda cubanía que hoy debe
unirnos a todos los cubanos en la "plural geografía de Cuba".
|