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Chateando al chat                       

Luis Amador (Chamizo)

EL CHAT: Maravilloso para quienes disponen de computadora, tiempo, conocimientos y deseos frustrados de ir a cualquier parte sin salir de su casa, ni gastar.. Porque ahí se ordeña lo “gratis” hasta dejar las teclas si leche. 

NAVEGACIÓN: Viajar por la red es adictivo, principalmente donde confluyen las relaciones humanas. Al incursionar en salas chats comprobé que el moto impuesto a los cubanos de hablar porquerías es una injusticia, porque no somos únicos, en todas partes cuecen habas y las comen después de digeridas

BODAS: No es menos cierto que anualmente se efectúan miles de felices uniones gracias a este servicio, sin embargo esos “enlaces” representan un factor micro millonésimo a cambio del esfuerzo de los dedos, cuyas yemas terminan fritas. 

NICKS: Sobre nombres que ocultan la verdadera personalidad son una puja,  a veces un pujo, para llamar la atención. Su creatividad, ingenio e inventiva depende de la sala en que se entre y la condición psicológica del usuario. De ello deriva que en los chats la moneda de intercambio más frecuente es la mentira. Si el tipo tiene complejo de inferioridad se llamara Napoleón, Atila, Gengis Kan. Quizá por filiación sexual se denominaran: Gallaruza Triste, Pato Viudo, o, Lalo Ka del 7. 

AMOR: Los conquistadores amorosos se auto detallan como quisieran ser, Narcisos,  Adonis, Apolos. Tan perfectos que los antiguos escultores griegos derretirían sus cinceles antes de poder esculpirlos. De todas formas disfrutan de su momento de gloria en la ignota distancia, y cuando apagan la P.C., continúan viviendo la realidad de ser: pequeños, rehechos, de pelo en pecho y cari chupados de nalgas. Perfectos para ocupar el campanario de Nuestra Sra. de París. Quede aclarado que ningún hombre con belleza física se anuncia. Las mujeres de su entorno no le dejan tiempo libre, lo obligan a otras tareas.

ECONOMÍA: Históricamente el signo mas aceptado no pertenece al zodiaco, es el signo $ y cuantos más dígitos mejor. Bajo el lente $ se endereza el cojo, el bizco tiene una mirada interesante, los años en vez de pellejos son experiencia y baila la mona por maní. Por los chats desfila una desproporcionada cantidad de  $upue$tos acomodados que reparten a manos llenas lo que más tienen: “promesas”. Son tan ricos, como hermosos los del párrafo anterior. 

KURTURA: En los chats suben oraciones poliglotas compuestas al azar y bajan doctorados y títulos. Todo barajado magistralmente, como el peine y el pelo, para que se agachen los piojos a rendir tributo. Tanto intelecto hace que el número no juegue con el billete. 

EDAD: De todos los fraudes del chat el más común es la edad. Cuando los abuelos se cuelan en sala para 20 años, el tecleo permite ver el descontrol mecanográfico, porque una chiquilla cachonda les enciende la imaginación y les apaga los reflejos. 

SEXO: En primera instancia no sabemos con quien hablamos. Puede ser unO, unA, o, unA y picO, por eso no creo que los astronautas usan calzoncillos. Ver para creer. 

IDIOMA: De un chataso es imposible abarcar todo el chat, solo rozarlo. Pero debo incluir la vergüenza de Cervantes. Nuestro bello idioma, tal vez mas que ningún otro, cuenta con una gama de malas palabras y ofensas que harían sonrojar hasta un pepino. Sobre todo cuando la sangre latina se calienta en la parrilla de las pasiones nacionales. ¿Qué es eso, somos analfaimbéciles? . Ese “ripeo” no es propio en naciones hermanas. 

MUJERES: A las damas no las toco en la crítica, así no me gusta tocarlas. Todas, las bellas y las menos bellas, tienen algo que ofrecer. Ojalá se acuerden de mi a la hora del reparto. 

8.30 P.M.  Me voy... trataré de no arrastrar la lengua. Hora de mi chat.. Adióoossss.