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Poema
17
Maya
Islas
Marcada
de saliva esta mi puerta; la
señal pertenece a los dioses informales que
provienen de la luz que exhala el globo. En
esta casa hay puentes y antifaces, ceremonias
de ángeles que caminan descalzos hacia
la mitad del océano; mi
planeta cruje, siento
ruido de botellas en la arena, mis
ojos acaban de llegar en un pañuelo listos
a ser puestos en mi cara. Las
tijeras cortan mi deseo central que
desde un árbol se alarga y
cae como un órgano que pretende ser fruta. La
vida es maga y en todo sus bolsillos me
meto a transformarme en otra cosa mientras la gente mira contando los milagros. |