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ParapetadosJosé Abreu Felippe
PERSONAJES
T032A
T033A
T032A
y T033A están descalzos, visten trajes grises de una sola pieza, con
muchos zípers, que recuerdan overoles. La obra transcurre en un ciclo de veinticuatro horas y está dividida en seis escenas con un intervalo de cuatro horas entre cada una de ellas. UNO Interior
de una gruta. En ambos extremos, hacia el fondo y a un metro del suelo,
hay dos tablones que se sostienen por medio de gruesas cadenas que
cuelgan de lo alto. Hay varias cadenas más esparcidas por la escena;
algunas llegan a tocar el suelo, otras no; no todas tienen el mismo
grosor. También de lo alto, cerca del proscenio, cuelga una escalera
pero de soga, que aparentemente conecta por arriba con el exterior.
Varias barras de pan penden de cuerdas a distintas alturas. Un racimo
de barras de pan pende casi sobre el proscenio. Todo el piso está
alfombrado de periódicos, hay paquetes formando montañas en alguna
esquina o esparcidos por la escena. También hay cerca de los tablones,
pequeños paquetes, bien amarrados, que sirven de asientos; en el
centro, varios más, unidos, forman una especie de mesa con sus sillas.
Hay libros regados por el piso y agrupados en distintos ángulos. En un
costado, cogido a la pared, se ve otro tablón donde se amontonan,
caretas antigases, cascos, varios espejos pequeños, frascos de
distintos colores y tamaños, debidamente etiquetados, platos y jarros
de lata, algunas botellas, un farol, una lámpara de luzbrillante y
algunos otros utensilios. Debajo del tablón‑almacén, en el suelo,
un ordenador. La pantalla del monitor no es visible desde el público.
Al frente, a la derecha, hay varios tubos o mangueras que salen del
suelo. También hay tubos similares junto a los tablones‑dormitorios
y el tablón‑almacén. Por último, hay una escoba recostada a la
pared del fondo donde se distinguen vagamente varios dibujos rupestres. Oscuridad
cerrada. Comienza a escucharse el sonido de una respiración y poco a
poco, muy suavemente, se va haciendo la luz. T032A y T033A están en el
centro del escenario congelados en actitudes o poses que sugieren
pasos de ballet. Hay una música que se apodera de la escena junto con
la luz, una música física formada por sonidos vitales que se van
acoplando al ritmo de la respiración: fluidos que se desplazan en
cavernas oscuras, alguien que orina, algo que cruje, latidos cansados de
un corazón, quejidos guturales, chapoteos, suspiros, espasmos de
dolor o de placer, risas, alaridos; vibraciones que van desentumiendo
a los hombres y los obligan a danzar. Ambos se liberan y bailan siguiendo
un ritmo inusitado muy libremente. Lo mismo marcan un paso de salón
que un pasillo inventado, un guaguancó que una guaracha, un mambo que
un ejercicio militar. Sus cuerpos se estiran o se recogen, a veces se
rozan la punta de los dedos al acercarse, pero nunca llegan a enlazarse.
Nunca se tocan. Durante el tiempo que dura la danza, los rostros
permanecerán inexpresivos y no se mirarán. Al finalizar, súbitamente,
cada uno se encontrará a los pies de su correspondiente tablón. Se
dejarán caer sobre ellos, exhaustos. Luz intensa. T032A.
Ha amanecido. T033A.
Eso parece. T032A.
Pero yo no estoy seguro. T033A.
Yo tampoco. T032A.
A lo mejor es de noche todavía. T033A.
A lo mejor ya es de día. T032A.
¡Quién sabe! T033A.
Es una incógnita, cuando debería ser una información a registrarse
en la ventana. T032A.
No la consideran relevante. T033A.
En verdad no lo es. T032A.
Probablemente. T033A.
Pero a mí me gustaría saberlo para salir de dudas. T032A.
A mí también, desde luego. T033A.
Es lógico. T032A.
Claro que podríamos averiguarlo. T033A.
Seguro. T032A.
Yo creo que tú podrías subir a averiguarlo. Ni siquiera tienes que
abrir la claraboya, basta con aproximarte un poco. El calor del día se
siente enseguida. T033A.
O mejor tú, que eres el más antiguo y se supone que tengas más práctica.
¿No? T032A.
Bueno, analizándolo detenidamente, yo pienso que no es tan importante. T033A.
Es verdad. T032A.
No vale la pena arriesgarse por semejante tontería. T033A.
Sin duda. T032A.
En realidad, da lo mismo que esté amaneciendo como que no. T033A.
Y nada se sabe de cómo anda la cosa por allá arriba. T032A.
Algo se conoce, pero puede ser muy peligroso. T033A.
¿Se ha sabido algo nuevo de la tosferina? T032A.
Cállate, ni la menciones. T033A. ¿No hubo ninguna información
adicional durante la noche? ¿Algo que actualizar? T032A.
Yo revisé todo el suelo y nada. También miré por la ventana. ¿La
antena de la claraboya está desplegada? T033A.
Claro, ¿cres que olvido cuáles son mis obligaciones? T032A.
¿Y los filtros de purificación? T033A.
Todo bajo control. T032A.
(Acercándose.) Déjame ver... Oye, tienes una mancha sospechosa
debajo del ojo. Es más bien un punto rosáceo que... T033A.
(Nervioso.) No juegues así. No me gusta ese tipo de broma. T032A.
No es broma en lo absoluto, tienes que cuidarte, puede ser sarampión. T033A.
¡El Hombre del Ordenador me proteja! Ni lo menciones. Trae mala suerte
y me da pesadillas. No puedo dormir. (Mirándose en un espejito que
toma del tablón. Se toca la zona con el dedo. Tratando de convencerse.)
Esto es una marca de mal dormir, parece que alguna irregularidad de la
madera sintética me presionó durante un tiempo, produciéndome esa
desfiguración pasajera. T032A.
Te pareces hablando al Hombre del Ordenador. T033A.
Estoy hablando con absoluta corrección, no sé de qué te extrañas. T032A.
Por cierto, ¿leíste lo que informaron sobre el estreptococo tipo A? T033A.
No. T032A.
Es capaz de pulverizar un cuerpo de 250 libras en 26 segundos. Lo
curioso es que yo no creo que existan todavía cuerpos con ese volumen
tan conflictivo. Así que la referencia me resulta, cuando menos,
anacrónica. T033A.
¿Cómo llegó esa información, que yo no la procesé? T032A.
Como todas, bajó esta madrugada. Tú estabas durmiendo, es decir,
retirado. T033A.
¿La archivaste? ¡Déjame verla! T032A.
Olvídalo, es hora de desayunar. T033A.
Enseguida lo preparo. Estoy ansioso por escuchar la lección predesayuno
de hoy. ¿De qué va a tratar? T032A.
Sorpresa. T033A.
Bueno, estaré atento. T033A
va hacia el tablón almacén y comienza a preparar la mesa. La operación
consiste en ir llevando hasta los paquetes de periódicos que hacen
función de mesa, primeramente, los utensilios necesarios, es decir,
los jarros, platos y pinzas para pastillas, y a continuación, los
alimentos. Estos últimos consisten en diferentes tipos de pastillas y
un pan. Las pastillas las servirá con mucha parsimonia, sin prisa, tomándose
todo su tiempo. Va hasta el tablón, toma un frasco, lo lleva hasta la
mesa, lo destapa, vierte con mucho cuidado dos o tres pastillas en los
platos de lata, vuelve a enroscar la tapa, se retira y sitúa el
recipiente en su lugar. Entonces agarra el segundo frasco y repite la
ceremonia. Así, con los siguientes. Luego lleva la bolsa del pan y
coloca uno junto a cada plato. Confecciona varias servilletas con papel
periódico. Por último sirve el agua. La jarra de barro grande, casi
una tinaja donde se conserva el agua, y la bolsa del pan, no son
visibles hasta su utilización. Deben estar ocultas en alguna parte
fuera de la vista del público. Mientras, T032A desarrolla el siguiente
monólogo, sin cesar de moverse, realizando acciones que parodian
ejercicios calisténicos. En algún momento se mece o trepa por las
cadenas, salta de una a otra, etc. T033A ni se digna mirarlo, absorto
como está en su trabajo mientras escucha. T032A.
La depresión no es más que un desbalance de la electroquímica del
cerebro, producto de la carencia de no me acuerdo qué sustancia. Es
decir, que si el síndrome de la Fase 3 se tiene en la Fase 4, es que
hasta ese tiempo se producía, almacenaba o desperdiciaba, quién lo
cuantifica, abundantes cantidades de la maravillosa sustancia, y las
arterias, venas y vasos se mantenían bien irrigados, distribuían
adecuadamente, y el equilibrio, por tanto, era ideal. A mí no me daban
crisis cuando me duchaba ni nada. Nunca tuve problemas, como los que
recogen los manuales, con conectarme a la ducha. Siempre me mantenía
ecuánime, bien estirado, derecho, con porte, con todos los zípers
relucientes. A mí lo que siempre me ha sorprendido, no es que de vez en
cuando padezca ataques depresivos, como se solía decir. Yo,
acostumbrado como estoy a hacerlo, me pongo a pensar: soy instructor y
ése es mi trabajo. Analizo cuáles son los últimos problemas que he
confrontado, mis últimas angustias, sin tener en cuenta para nada
todo lo que he aprendido sobre el cromosoma 21. Calculo en el ordenador
el por ciento de posibilidades que tengo de que sean ciertos mis temores
relacionados con las más recientes y virulentas epidemias que
padecemos. Como se sabe, todas son letales, algunas fulminantes, como
la tosferina, el sarampión y la varicela. Para no hablar de las 18,504
variedades de la gripe, todas mortales. Evalúo qué puede ser un síntoma
real y qué un reflejo de mis temores. Cuento los ciclos a ver si el
malestar se va solo o no. Sigo la rutina establecida para un parapetado,
con rigor, pero sin entusiasmo. (Mira a su compañero, como
comprobando el efecto de sus palabras.) Cuando cierro los ojos me
estudio. Sé que es absurdo, que es imposible, pero me veo desnudo, sin
mi traje protector, frente a un espejo enorme, del tamaño de mi
cuerpo, o más grande, de ésos que alguna vez, dicen, existieron, ya
sabes (señala), allá arriba. Tengo el pelo muy negro, rebelde,
me hace remolinos por toda la cabeza, y me da un gusto tremendo
tocarlo, a pesar de que a veces me lo siento grasoso. Estoy desnudo
frente a la ventana y no me avergüenzo. Estoy flaco, con los pulgares
puedo contarme las costillas. Mi piel es lisa, tiene buen color, no
hay tubos de ninguna clase. Podría darte otros detalles sobre ciertas
partes no visibles de mis órganos excretores, pero no creo que te
interese. Cuando abro los ojos es como si estuviera mirando por una
ventana hacia afuera. Pero no por una ventana cualquiera. No es esa
ventana. (Señala hacia el ordenador.) Permíteme esta pequeña
digresión: es una ventana alta, estilo arcaico colonial, con gruesos
barrotes y dos travesaños del mismo grosor. Yo estoy de pie y miro
hacia afuera. (Pausa.) Ahí se desajusta toda la sustancia, y
me deprimo. (Camina hacia el proscenio.) Estoy, como siempre a
esta hora, en mi refugio observando cómo T033A prepara el desayuno
ultravitaminado, mientras realizo los estúpidos ejercicios del Manual
para mantenerse en forma, dando mi lección, y preguntándome por qué
no hay correspondencia entre el cuerpo interior y el exterior. Me
explico, cuando me miro en el espejo de reglamento, operación que,
evidentemente, rehuyo cada vez con más frecuencia, me percato que el
cuerpo exterior ha sufrido la metamorfosis claramente detallada en
todos los tratados de deterioramiento corporal. Entonces...
T033A.
Bien, deja esa retórica incomprensible, el desayuno está servido. T032A.
¿Entendiste bien? Recuerda que luego tendremos que discutirlo. T033A.
Con todo respeto, pero es la más aburrida, especulativa, poco científica
y estrambótica lección que recuerde en mi vida. T032A.
¡Perfecto! T033A.
(Dejándolo por incorregible.) Desayunemos. T032A
se sienta frente a T033A y ambos empiezan a comer muy lentamente.
Sonido de respiración de fondo. Llueven hojas de periódicos como
hojas de almendro. Es una lluvia lenta, breve, de otoño. La luz se
atenúa. T032A.
(Irónico, levantando una pastilla con las pinzas.) Deliciosa
la Vitamina E. T033A.
(Serio. Toma una pastilla con las pinzas y la observa detenidamente.)
Es la píldora del aderezo. T032A.
(Igual.) Me gusta más que la C. T033A.
(Igual.) Es excelente para la piel. T032A.
Y para el sistema inmunológico. T033A.
Y un buen antioxidante. T032A.
Sí, es cierto. Claro, lo que la dieta es un poco monótona. ¿No es así? T033A.
Como debe ser, ¿no? T032A.
Sí, es malo salirse de la rutina. T033A.
Desde luego. T032A.
La vida debe ser una perfecta rutina. Un esquema bien establecido que
nada debe alterar. (Pausa.) Siguiendo este sencillo axioma
podremos vivir más y seremos felices. T033A.
Está en todos los manuales. Además, así lo repite cada diez minutos
el Hombre del Ordenador. T032A.
Dime la verdad, ¿tú crees en el Hombre del Ordenador, tú crees que en
realidad exista? T033A.
Fuera de toda duda. T032A.
A mí a veces me parece que es una manipulación. Siempre está igual,
no envejece. Hace, qué sé yo, dos mil años, estaba exactamente igual
que hoy, y con la misma guerrera. Sólo le cambian las condecoraciones,
según las fechas. T033A.
Es normal, ¿no? T032A.
A veces no sé qué es normal o qué no. T033A.
Ten cuidado. En cualquier momento me veo en la necesidad de solicitar
que me cambien de compañero. T032A.
Tú sabes que eso no es fácil. Es más, lo reglamentario es que las
solicitudes las haga yo. T033A.
Tampoco es imposible. T032A.
Si te digo la verdad de lo que pienso no me lo creerías. T033A.
Dilo, estoy bien entrenado. T032A.
Yo creo que no queda nadie. Que sólo estamos nosotros dos en el
universo. T033A.
(Se ríe.) No seas ridículo. Ahí está la ventana por donde
todos los días transmiten lo que ocurre afuera, los partes diarios.
Se comunican con nosotros, nos informan e instruyen. Todos los días,
puntualmente, bajan las noticias y los suministros por el buzón de la
claraboya. Además... T032A.
Tú sabes tan bien como yo que, desde hace siglos, ese trabajo lo
hacen máquinas programadas. T033A.
Sí, pero alguien las dirige. T032A.
Sí, otra máquina. T033A.
Eso no puede ser. Estás enloqueciendo. T032A.
¿Tú te has puesto a pensar en el tiempo que hace que no vemos a nadie? T033A.
No sé, de todas formas, el contacto físico relativo, nunca ha sido
frecuente y mucho menos recomendado. T032A.
¿Veinte, cuarenta, cincuenta años? T033A.
No lo creo, tendría que revisar los archivos, pero yo no creo que yo
llegue a esa edad. T032A.
Tú tienes treinta y dos años. Vas a cumplir treinta y tres... pronto.
Muy pronto. T033A.
¿Cómo estás tan seguro? T032A.
Cuando te bajaron por la claraboya, después de la muerte de tu número
anterior, tu ficha decía que tenías dos años y once meses de
procreado. Y de eso ya han pasado treinta años. Yo he llevado la cuenta. T033A.
Nunca me habías hablado de mi número anterior, ni de la cuenta, ni de
nada de eso. T032A.
Lo prohibe el reglamento, ¿no? T033A.
Sí, pero es que ni siquiera lo habías mencionado. T032A.
No me había percatado de ese detalle. T033A.
¿Acaso recuerdas si era A o B? T032A.
A, como tú y yo. T033A.
¿Te puedo hacer una pregunta? T032A.
Claro. T033A.
Tú eres bastante mayor que yo, ¿alguna vez viste de cerca algún
parapetado Tipo B? T032A.
No, nunca. Ni siquiera creo que existan. T033A.
Yo he tenido sueños. T032A.
(Tajante.) No quiero oír hablar de tus sueños ni de tus
pesadillas. Te he advertido muchas veces que debes conectarte a la máquina
para dormir, que es peligroso no hacerlo, y te he visto retirarte sin
protección. (Pausa. Otro tono.) En todo el tiempo que llevas
aquí no ha venido nadie. T033A.
¿Seguro? ¿Ni cuando estaba en Fase 1? T032A.
Nunca. T033A.
Bueno, a lo mejor es normal. T032A.
Tal vez es normal ahora. Antes no lo era. T033A.
No sé qué quieres decir con "antes". Pero, dejemos el tema,
debo recoger la mesa. T032A.
Bien pensado. T033A
se levanta y comienza a recoger la mesa con la misma meticulosidad y
parsimonia de antes. T032A permanece sentado en silencio unos segundos
observando la operación, luego va hasta el frente, se baja el zíper
correspondiente a la portañuela y se conecta a uno de los tubos. Su
rostro refleja la satisfacción que siente al vaciar la vejiga. Cuando
ha terminado, se desconecta, sube el zíper y se acerca a la escalera de
soga. Se detiene junto a ella, la sujeta firme y pone un pie en el
primer travesaño. T033A.
(Entre alarmado y sorprendido.) ¿Qué vas a hacer? T032A.
¿Yo? Nada, ¿por qué? T033A.
Por un momento pensé que ibas a subir. T032A.
¿Subir? ¿A qué? Todo está bien arriba, tú mismo me lo dijiste, ¿no? T033A.
No sé. T032A.
¿No sabes? T033A.
No. T032A.
(Sube otro travesaño. La soga se mueve.) ¿No te parece absurdo
lo que estás diciendo? T033A.
¡Cuidado! La soga puede estar podrida... Hace tanto tiempo que no se
usa... Si quieres ejercitarte debes usar las cadenas. T033A
ha terminado de recoger la mesa. Sin dejar de observar intrigado a
T032A, va y se conecta al tubo, como antes hizo su compañero. T032A.
Cielo, mar... T033A.
(Subiéndose el zíper.) Creo que debo ir a la ventana. T032A.
¿Sabes de qué color es el cielo? T033A.
(Se sienta en el suelo frente al ordenador y comienza a teclear.)
Tú comportamiento es muy extraño hoy. ¿Te sucede algo? T032A.
Te hice una pregunta. T033A.
Es una pregunta estúpida. ¿Qué importancia tiene el color del cielo,
si es que tiene alguno? T032A.
Mucha. T033A.
No tiene color, tú lo sabes. T032A.
El mar es azul. El cielo es azul. T033A.
Mira, esta conversación es ridícula. (Leyendo en la pantalla del
monitor.) Desaparece la zona C4 víctima de la tosferina. Dicha zona
ya ha sido fumigada y rezonificada como D1. T032A
se apea rápidamente de la escalera y va hacia el ordenador. Se sienta
detrás de T033A. T032A.
(Nervioso.) Déjame ver la ventana. ¿A cuántos cuadrantes
estamos de la C4? T033A.
No sé exactamente, pero es lejos. De todas formas, vamos a coger las
caretas. Tenerlas a mano, por lo menos. T032A.
¿De verdad que no sabías que el mar era azul? Ambos
se ponen de pie y caminan hacia el tablón almacén. T033A.
Lo he oído. Es decir, te lo he oído decir alguna vez. T032A.
Más bien lo has leído en alguno de los libros de fantasía. T033A.
(Nervioso.) Tal vez cuando practicaba lectura y escritura. No sé,
no estoy seguro. T032A.
Bah, no tiene importancia. Son fantasías. T033A.
¿Tú supiste de alguien que lo hubiese visto? T032A.
No, yo creo que tampoco existe. T033A.
Tiene que existir. Allí han ocurrido batallas importantes. No hace
tanto... T032A.
Sigo creyendo que no existe. Al menos el que digo yo. (Ambos
hombres cogen las máscaras y se las cuelgan a la cintura. Después se
sientan en uno de los tablones dormitorios.) No creo que
tampoco existan batallas. Creo que estamos solos, que somos los últimos
hombres del universo. T033A.
¿Otra vez con lo mismo? T032A.
Llevo años pensando en eso. T033A.
Pero hoy es la primera vez que hablas e insistes sobre ese tema. Por
otro lado, es fácil comprobar que estás en un error. Podemos llamar a
la central y preguntar cualquier cosa, no sé, que necesitamos algo. T032A.
Te contestará una máquina. Además, no necesitamos nada. Todo está
previsto. Sería una pregunta conflictiva. T033A.
Podríamos decir que necesitamos que sustituyan la escalera de ascenso. T032A.
Es peligroso, muy peligroso. Las máquinas podrían intuir algo inusual,
algo extraño, y exterminarnos. T033A.
Bueno, sigamos con la rutina programada. No es bueno, lo ves, salirse de
la rutina. Ni siquiera conversando. T032A.
Sí, tienes razón. T033A.
Vamos a conectarnos. T032A.
Es lo mejor. T033A.
Después puedes seguir con tu lección sobre "La depresión y su
doble". Un poco largo y enrevesado, pero interesante. De más está
decirte que yo no entendí nada. T032A.
Yo tampoco. Pero no perdamos más tiempo, debemos desintoxicarnos, por
si acaso. T033A.
No se han prendido luces rojas ni han sonado alarmas, pero es lo más
recomendable, lo más seguro. T032A.
(Repite la última palabra de su compañero, pero debe sonar ambigua.)
Seguro. T032A
se dirige a su tablón. Ambos, a la vez, se colocan las caretas
antigases y las conectan a los tubos situados junto a los tablones.
Sonido fuerte de respiración. La escena comienza a oscurecerse
lentamente. DOS Cuatro
horas después. T032A y T033A están en sus tablones con las caretas
antigases sobre las piernas. T032A.
El aire se siente bien. T033A.
Sí, parece que todo está tranquilo. T032A.
Entra bien en los pulmones, no está frío ni caliente, no quema. T033A.
Huele un poco a desinfectante. T032A.
No lo siento. De todas formas los filtros están bien. T033A.
Una mínima cosa, quiero decir. Tal vez sean ideas mías. T032A.
Todo está bien. Todos los días la misma historia, es parte de la
rutina. Siempre parece que todo está mal, pero está bien. Debe
significar todo lo contrario. T033A.
Aire bien, filtros bien, todo bien. Creo que es tiempo de higienizarnos. T032A.
Correcto. Vamos a darnos una buena ducha. Ambos
hombres se dirigen a la zona del tablón almacén y se conectan
a unos tubos. Se mueven alegres pasándose las manos por el cuerpo. T033A.
No hay nada como un buen baño. Sale uno nuevo. Para mí es el mejor
momento del día. T032A.
Sí, en realidad es maravilloso, una de las mejores cosas que ha
inventado la civilización moderna. T033A. Si estuviera
autorizado, yo me bañaría muchas veces al día. Yo no puedo creer que
los hombres de la antigüedad no pudieran disfrutar de esta maravilla. T032A.
En esa era los hombres utilizaban el agua y tenían que despojarse de
los trajes de seguridad. T033A.
Es increíble. (Pausa.) Para serte franco, yo nunca me he creído
esa historia. Seguramente es un infundio del enemigo, aunque no me
explico con qué objetivo. T032A.
Extraños son los métodos del enemigo. T033A.
Para empezar es absurdo, e inconcebible, deshacerse del traje protector.
Es imposible sobrevivir fuera de él. Y utilizar el agua, que es una
sustancia altamente tóxica, contaminante, rara, y prácticamente
inexistente en el universo en estado natural. Si yo te digo a ti que es
para reírse. T032A.
En esa época remota dicen que había ríos y lagos. T033A.
Ni en la superficie existe, ni ha existido jamás, algo parecido. T032A.
Y dentro había formas vivientes. T033A.
(Se ríe.) Es lo más absurdo que he escuchado en mi vida. T032A.
Yo lo sé, pero a veces sueño que ha existido todo eso. T033A.
Ah, tú también sueñas. T032A.
(Cortante.) Terminó el tiempo de aseo. Es hora de comenzar a
trabajar. T033A.
¿Chequeo el estado de mi linterna? T032A.
(Abre uno de los zíper y extrae una linterna, la enciende y la apaga,
chequeando su funcionamiento. Su compañero lo imita.) Eso está de
más que lo preguntes. Ambos
hombres se desconectan, van hasta el ordenador y le echan una ojeada a
la pantalla. Recogen los cascos del tablón almacén y comienzan a
trabajar. El trabajo consiste en levantar construcciones con los
paquetes de periódicos por todo el escenario. Ninguna tiene carácter
permanente o definitivo, terminada la segunda o tercera construcción,
deshacen la primera para construir la cuarta, etc. La forma y posición
de cada construcción deben siempre variar. Mientras trabajan,
conversan. T033A.
(Aburrido.) Ahora a construir. T032A.
(Señalando.) ¿Qué tú crees que es eso que hay en la pared del
fondo? T033A.
Nada, garabatos decorativos sin sentido, manchas. T032A.
Son dibujos rupestres. T033A.
No sé qué significa esa palabra. La buscaré en el ordenador. T032A.
No estoy seguro que esté. Pero no hace falta, yo te lo puedo decir. Son
dibujos relacionados con esa época en que había ríos y lagos... con
peces. (Pausa. Señalando.) Esos son peces. T033A.
(Acercándose a la pared del fondo, que se ilumina suavemente de
azul.) Parecen virus. T032A.
(Lo sigue.) Pues son peces. T033A.
Bah, es imposible. Eso no puede ser auténtico. Hubiera desaparecido
cuando construyeron el parapeto. Eso es producto de algún antecesor
nuestro, seguramente enfermo. A ninguna persona normal se le puede
ocurrir una acción semejante. Las manos deben preservarse para la
construcción. Es un desperdicio de energías injustificado, acción
prevista y castigada por el reglamento. (Súbitamente muy asustado.)
Oye, ¿no podrían acusarnos a nosotros?
T032A.
No, eso lleva siglos ahí. T033A.
A lo mejor no se percataron de su existencia. T032A.
Imposible. (Señalando hacia el ordenador.) Se supone que siempre
lo están viendo y oyendo todo. T033A.
Debemos ocultarlo. Construyamos aquí mismo. T032A.
Eso te haría cómplice de algo. Es un ocultamiento, ¿no? T033A.
¡Tú lo hiciste! T032A.
¿Yo? No podría dibujar ni un círculo. Soy absolutamente inútil para
eso. T033A.
No sé qué hacer. T032A.
(Irónico.) Consulta el manual. (Otro tono.) No hagas
nada. Disfrútalo mientras dure, sólo eso. T033A.
Casi no se ve, está muy borroso. T032A.
Son peces. (Señalando.) Mira aquí hay uno y por acá se ve otro. T033A.
Ya los distingo, creo. T032A.
Y hay un color, muy diluido, pero está. Fíjate aquí, ¿ves? Es azul.
El mar era azul. Tócalo, no tengas miedo. T033A.
(Lo toca, no sin cierta reticencia.) Está caliente. T032A.
(Se da la vuelta y sonríe. Camina hacia el centro.) Lo bueno
todavía es tibio. T033A.
(Lo sigue.) Vamos, vamos, tenemos que seguir trabajando. Estamos
atrasándonos con las construcciones. (Levanta uno de los paquetes.)
No debemos distraernos. (Lo deposita junto a T032A.) Es
fundamental. T032A.
(Se para encima del paquete.) Vamos a construir una torre que
llegue hasta la claraboya. T033A. Sabes que está prohibido
entorpecer la entrada. Para subir a la claraboya está la escalera. T032A.
Era una broma. No tienes sentido del humor. T033A.
Me tranquilizas. T032A.
Menos mal que eres fácil de tranquilizar. T033A.
(Se ríe.) Bueno, a trabajar. T032A.
¡A trabajar! Los
dos hombres continúan con la labor que realizaban antes. Se notan muy
animados. T033A.
Hoy me voy a conectar al recolector. (Sonríe con cierta picardía.)
Tengo ganas. T032A.
Es una actividad útil y placentera. T033A.
Sobre todo útil. T032A.
(Lo mira. Demora en contestar.) Sobre todo placentera. T033A.
(Se ríe.) Es algo bien extraño. T032A.
¿A qué te refieres? T033A.
A todos los pasos relacionados con esa función. T032A.
Yo no veo nada extraño. T033A.
Primeramente cierta inquietud, cierto desasosiego, luego ese
inexplicable endurecimiento muscular, y finalmente la extracción
que hace que todo vuelva a la normalidad. T032A.
Es una función fisiológica excretora, como todas las demás.
T033A.
Hasta cierto punto sí. T032A.
Es sólo material orgánico de desecho, reciclable. T033A.
Lo sé. Pero en sueños, yo he sentido algo parecido. T032A.
¿Otra vez con sueños? T033A.
Perdóname, sé que no debo. Pero tú eres el más antiguo, te debo
respeto y obediencia, pero tú me debes instruir. Tal vez eso forme
parte de la instrucción. O tal vez esté equivocado. No sé. T032A.
Sabes que es nocivo para la salud tener sueños. Sabes que es tu deber
comunicar cuando esa situación se repite. Y sabes, además, que la
solución está en conectarse a la máquina mientras persistan, hasta
que desaparezcan por completo. T033A.
Lo sé. (Pausa.) Pero me gusta soñar. Experimento cosas
rarísimas. T032A.
Ahí está la clave, yo lo sé. (Pausa.) Antes a mí también me
gustaba, pero cada vez sueño menos. Los
dos detienen su trabajo, recogen unos paquetes, los llevan casi hasta el
proscenio, y se sientan de frente al público. Se mantienen unos
segundos en silencio T033A.
Nunca sueño que estoy aquí. T032A.
¿Y dónde estás? ¿Afuera? T033A.
No lo sé. Pero estoy seguro que es un interior. Hay personas muy
grandes caminado sin cesar. Muchas personas. Yo estoy acostado, hay
otras personas como yo, acostadas. Y escucho un ruido dulce, como un
zumbido, pero no lo es. No se parece a nada que yo haya escuchado nunca,
a ninguna alarma, a ningún tipo de sirena. Es agradable, muy
agradable, y... T032A.
¿Y? T033A.
(Baja la voz.) No me atrevo a decirlo. T032A.
Dilo, no tengas miedo. T033A.
(Igual.) Es que va contra toda lógica, contra toda regla. (Aterrado.)
Es criminal. T032A.
(Pega su cabeza para escuchar.) ¡Mejor! T033A.
El músculo se endurece solo y... T032A.
(Vivamente interesado. En un susurro.) Dime, dime. T033A.
(Casi inaudible.) Excreto. T032A.
(Se levanta riéndose a carcajadas.) Al fin te decidiste a decírmelo.
Tardaste mucho más que tu antecesor. ¡Es increíble! ¡Increíble! T033A
no sabe cómo reaccionar, si reírse o no. También se levanta y lo
sigue en su errante recorrido por la escena. Trepan sobre las
construcciones, se mecen en las cadenas. El ritmo se va acelerando. T033A.
¿Es normal? Yo quiero saber si es normal. T032A.
Claro que es normal. El Hombre del Ordenador dice que no, desde luego. A
él (o a eso) lo que le interesa es la recolección y el
reciclaje. Nada más. T033A.
Hace tiempo que estoy por decírtelo pero no me atrevía. T032A.
Yo lo sé. Yo te he observado muchas noches. Pero eso es lo de menos, yo
sé que tenía que estar ocurriendo desde hace muchos años. Es lo
normal. T033A.
¿Y qué debo hacer ahora? T032A.
Nada, seguir como hasta ahora. Conectarte al recolector de vez en
cuando, para mantener tus records limpios, actualizados y para que no
sospechen. T033A.
¿Pero no debo ir a la ventana y comunicarlo al Hombre del Ordenador? T032A.
Ni se te ocurra. T033A.
(Se ríe.) Me siento feliz. T032A.
Yo también. T033A.
Sin embargo, tú nunca has querido que te hable de mis sueños. Hoy
mismo lo he intentado dos veces y me lo has impedido. Ayer lo intenté
cinco veces. ¿Por qué hoy? ¿Por qué ahora? T032A.
Porque hoy es el gran día. Hoy es la víspera. T033A.
¿La víspera de qué? T032A.
Todo a su debido tiempo. T033A.
Me pones nervioso. Se
detienen. T032A está agitado. Respira con dificultad. T032A.
No te preocupes. Es hora de que vayas a la ventana y reportes. Chequea
de paso cómo van las cosas. T033A
va a cumplir la orden. T032A se sienta en una de las construcciones
cerca de la mesa. En ese instante caen por la claraboya dos paquetes
de periódicos. El estruendo lo toma desprevenido y salta de su asiento
asustado. T033A no se inmuta. T033A.
Puntuales. T032A.
Asquerosamente puntuales. T033A.
(Se levanta y va junto a su compañero.) Material de trabajo. T032A.
¿Algo nuevo? T033A.
Epidemia descontrolada de sarampión en el cuadrante 8. T032A.
¿En todo el cuadrante? T033A.
Así es. T032A.
Se me hiela la sangre. T033A.
No pensemos en eso. T032A.
Sí, hablemos de otra cosa. Por ejemplo: debemos volver al trabajo. T033A.
Estoy un poco fatigado. T032A.
La fatiga es un primer síntoma, común a muchas enfermedades. T033A.
¿Quieres asustarme de nuevo? (Va hacia el tablón almacén,
toma uno de los espejos y se observa la cara.) Mira, ya el
enrojecimiento
debajo del ojo desapareció por completo. T032A.
(Se ríe.) Yo creo que nunca acabarás de salir de la Fase 1. T033A.
(Serio. No entiende el chiste.) Yo estoy en Fase 3. T032A.
Físicamente estarás en Fase 3, pero tu cerebro permanece en la 1. T033A.
Prefiero hablar de peces. Dale, vamos a trabajar. Vuelven
a trabajar. Durante unos segundos permanecen en silencio.
T032A.
¿Por qué no me sigues contando de tus sueños? T033A.
Sí, podríamos hablar de eso. También tú podrías decirme en víspera
de qué estamos. T032A.
(Se ríe.) Ya te dije que todo a su debido tiempo. T033A.
(Sonríe malicioso.) Lo más importante no te lo he dicho. T032A.
¡Secretos con su compañero e instructor! ¡Quién lo iba a pensar! T033A.
Es que es tan extraño, que ni yo mismo podría explicarlo bien. T032A.
No te regodees, acaba de decirlo. T033A.
Ni yo mismo lo entiendo. T032A.
Bueno, si no quieres decirlo, no lo digas. T033A.
Hay otra parte, en el sueño, que estoy yo en el mismo lugar, pero no
hay nadie. Yo estoy solo acostado, tengo los ojos cerrados y siento una
respiración sobre mi cara. Aunque estoy temblando, algo me dice que no
debo tener miedo. Voy abriendo los ojos poco a poco y siento un olor y
una humedad que se aproximan. T033A se queda callado. Los dos
detienen su labor en el instante en que ambos sostienen un mismo
paquete. Se miran fijamente a los ojos. Después depositan la carga
sobre la construcción que están armando.
T032A.
¿Y qué más? T033A.
Hay unos labios cerca de mi rostro. Están entreabiertos y yo puedo ver
que están muy húmedos. Sé que es repugnante pero lo que yo deseo en
el sueño es que aquellos labios se sigan acercando y que me toquen.
Porque no parece que quieran hablarme, sólo quieren tocarme. Y ahí
ocurre. T032A.
¿Qué ocurre? T033A.
Lo que ya te dije. Siento lo mismo que cuando me conecto al recolector,
y excreto. (Pausa.) También hay un sentimiento extraño,
absurdo, de culpabilidad, que no acierto a explicar. T032A.
¿Y cómo es la persona que se te acerca? T033A.
No lo sé. Yo sólo veo los labios, siento la respiración y la humedad. T032A.
Nunca había oído nada así. T033A.
(Nervioso. Reanudan la labor.) Te lo advertí. Tal vez esté
enfermo. Tal vez deba reportarlo. T032A.
No, no lo creo. T033A.
Y lo peor, lo peor de todo, no te lo he dicho. T032A.
¿Hay más aún? T033A.
Sí. T032A.
Dímelo. Vuelven
a detenerse. T032A se acerca para escuchar bien. T033A.
(En un susurro.) Yo pienso que esos labios que veo... pertenecen...
a alguien... del Tipo B. T032A
reacciona alejándose bruscamente de su compañero. Camina hasta el
proscenio, después avanza hasta los tubos de la derecha. Toma alguno,
duda si conectarse o no. Al final no lo hace y lo suelta. T033A se le va
acercando lentamente. T032A.
(Nervioso.) No sé qué decirte. T033A.
Sé que es muy grave lo que he hecho. T032A.
No has hecho nada. Uno no puede controlar sus sueños. Para eso está la
máquina. Pero no creo que sea grave. (Pausa.) Tengo que pensar,
dame tiempo. T033A.
Me pone muy nervioso, me excita mucho, no puedo evitarlo. Pero me gusta,
no lo puedo negar. T032A.
(Algo molesto.) Bien, dejemos eso ya. T033A.
Voy a conectarme ahora. Eso me calmará. T032A.
Está bien. (Termina de colocar un par de paquetes.) Yo termino
esto y me voy a mirar por la ventana, eso me relaja. T032A
va hasta su tablón y se sienta. Duda unos segundos, mira hacia T033A
que ahora está en el suelo, frente al ordenador.
Después abre el zíper correspondiente a la portañuela y
conecta unos de los tubos. Se acuesta lentamente. T033A.
(En un susurro.) Unos labios abiertos... T032A.
Ahora hay 18,569 variedades. ¡Qué manera de reproducirse! Sesenta y
cinco nuevos tipos, todos mortales. Es algo verdaderamente sorprendente. (Se escuchan quejidos ininteligibles de T033A.) Y
sigue pasando el tiempo y yo no pesco ninguno. De tantos que existen
ya, no hay ninguno que llegue hasta aquí. Ni un estornudo, ni un
poquito de tos. Nada de enrojecimiento nasal, nada de secreciones, nada
de manchas en la piel, nada de pus. No hay fiebre, no hay ganglios
inflamados. Nada de vómitos ni de diarreas. Nada se revienta, nada
apesta. No hay ningún tumor creciendo oculto. No me estoy quedando
mudo, ni sordo, ni ciego. No me duelen las articulaciones. (Se va
alterando. Golpea con fuerza el teclado. Los quejidos de T033A crecen en
intensidad y ritmo.) Pero algo está cambiando, algo está pasando,
yo lo sé. Siempre, cuando cierro los ojos, aparece esa otra ventana
imposible y yo estoy allí, desnudo, mirando hacia afuera. El cielo es
azul y tiene nubes. Hay un río cercano, no lo veo, pero lo escucho. Y a
lo lejos está el mar. Sí, el mar, y tiene peces que saltan. Peces
brillantes, con muchas escamas. Y yo saco un brazo por entre los
barrotes y siento el aire de afuera. Entonces extiendo el otro brazo y
es que lo veo. El está ahí y me mira, tiene mi cuerpo de antes. Es un
reflejo que ya no tengo, un doble que me está llamando. Sí, ahora lo
oigo con toda claridad. (Arrecian los quejidos de T033A.)
Quiere que vaya. (Se incorpora rápidamente. En ese mismo instante
T033A cesa de gemir y queda inmóvil sobre el tablón. Avanzando hacia
él. Otro tono.) Te demoraste mucho, es desesperante. T032A
llega junto al tablón y contempla a su compañero que duerme plácidamente.
Sonríe, después lo desconecta y le cierra el zíper. T033A.
(En sueños.) Unos labios abiertos... T032A.
(Caminando hacia el proscenio.) Todos los zípers deben
permanecer siempre cerrados para evitar contaminaciones innecesarias.
Hay que mantener a raya a los virus, a las bacterias. A todo tipo de
microorganismos. (Se ve viejo y cansado.) Ya sé, aunque un
poco tarde, que es inútil, pero así debe ser hasta el final. (Recapacitando.
Otro tono.) No es tiempo de descansar, no es tiempo de reponer energías.
Yo tengo que disciplinarlo de inmediato. Es mi deber, es mi obligación.
Hay que observar estrictamente el reglamento. La recolección no es un
privilegio, es una obligación, una rutina más. Parte del recicle
vital. No hay por qué excitarse de esa manera. Es inadmisible. Debería
reportarlo en el acto. (Vuelve al ordenador, se detiene unos
instante, pero no se decide. Camina hasta su tablón. Empieza a
escucharse el sonido de una respiración. Después el de un corazón
latiendo sosegadamente. Ambos sonidos se mezclan. Pausa.) Quizás
deba seguir intentándolo un poco más. Aún le queda tiempo. Aunque tal
vez no valga la pena. Si en realidad el Hombre del Ordenador existe y
siempre está oyéndolo y viéndolo todo a través de su ventana,
cualquier acción mía al respecto resultaría cuando menos, redundante.
El verdadero problema yo no sé cuál es, pero es otro. (Se sienta.
Pausa.) Estoy cansado. Va contra las reglas, pero estoy cansado. (Se
acuesta lentamente sobre el tablón.) Tengo sueño, mucho sueño...
Así que unos labios abiertos... Por
unos instantes se sigue escuchando, en medio de la quietud, el sonido de
una respiración que lo va llenando todo, y los golpes, rítmicos,
cautelosos de un corazón que quiere recordar que aún está vivo.
Llueven hojas de periódicos. La escena se va oscureciendo poco a
poco. TRES Cuatro
horas después. T032A y T033A están en cuclillas, junto al tablón
almacén,
conectados por el zíper anal a unos tubos. Cae por la claraboya un
paquete de periódicos. T032A.
No dan tregua. T033A.
Este es el cuarto que cae. T032A.
¿Cuántos paquetes inservibles reciclamos ayer? T033A. Doce. T032A. Perfecto, es importante que nunca el número de paquetes suministrados
sobrepase al reciclado. T033A.
Bueno, hay un margen de más menos dos. T032A.
Yo sé lo que te digo. Habla la voz de la experiencia. Si nos
descuidamos, nos ahogan los paquetes. T033A.
Moriríamos sepultados. T032A.
Lo de menos es eso, que de todas formas es algo que ya está
programado, sino que perderíamos el libre acceso a la claraboya. T033A.
Da lo mismo, ¿no? T032A.
En lo absoluto. Esa es la única entrada y, sobre todo, la única
salida. T033A. Bueno, es importante por lo de entrada. Para recibir los materiales de trabajo y los suministros, en general. Pero por lo de salida, es inútil. No se puede salir de aquí.
T032A. Yo pienso que se puede. T033A.
No se puede, moriríamos instantáneamente. T032A.
¿Cómo lo sabes? Tú nunca has salido de aquí. T033A.
Tú tampoco, hasta donde yo sé. T032A
se levanta y T033A lo imita. Enseguida, mecánicamente, el primero le da
la espalda al segundo, quien procede a desconcertarlo y cerrarle el zíper.
Después es T032A quien desconecta a T033A. Terminada la operación
ambos hombres se dirigen al área donde han caído los paquetes y la
despejan. En ese momento se va la luz. T032A.
(Prende su linterna.) Este apagón no estaba programado. T033A.
(Hace lo mismo.) De cualquier forma no es sorprendente. Son más
los apagones no programados que los que lo están. T032A.
(Caminando hacia el tablón almacén.) No creo que esa afirmación
sea políticamente correcta, y mucho menos exacta. T033A.
(Lo sigue.) Tienes razón, debo cuidar más mi lenguaje, mi forma
de expresión. T032A.
(Coge del tablón la lámpara de luzbrillante y la enciende. Después
hace lo mismo con el farol. T033A le ilumina con la linterna.)
Bah, olvídalo. T033A.
No, yo sé que tienes razón. T032A.
Te dije que lo olvidaras. T032A
deja el farol sobre el tablón y coloca la lámpara de luzbrillante
sobre la mesa. Después, ambos hombres se sientan, uno frente al otro,
con la lámpara de por medio. Al hablar se iluminan el rostro con las
linternas. T033A.
Bueno, estamos sentados. Eso es algo. T032A.
Por lo menos disfrutaremos de unos minutos de descanso. T033A.
Que según el reglamento debemos utilizar en instrucción. Es decir, tú
debes instruirme, ya que eres el más antiguo. T032A.
Es parte de la rutina. (Pausa.) ¿Qué tema podría escoger hoy? T033A.
Podríamos continuar con el tema de ayer, muy interesante, sobre la
subconstrucción regular interactiva para parapetados. O con el de hoy,
sobre la depresión y... T032A.
(Interrumpiéndolo.) También podríamos hablar sobre el tiempo. T033A.
Sobre el tiempo está todo dicho. Lo más importante es que esté bien
regulado, meticulosamente planificado, cuadrícula a cuadrícula, de
modo que quede exterminada toda partícula nociva. T032A.
Excelente, lo has aprendido muy bien. ¿Me podrías repetir qué se
entiende por partícula nociva? T033A.
Aquella que no esté saturada de actividad constructiva. T032A.
Perfecto. ¿Sabes cómo le llamaban los antiguos a esa perversión? T033A.
Ocio. Pero es una palabra tóxica no recomendable. T032A.
Muy tóxica, en efecto. T033A.
De consecuencias, a corto y largo plazo, absolutamente devastadoras. T032A.
Entonces analicemos un tema de actualidad. T033A.
Ahora eres tú el que te me pareces hablando al Hombre del Ordenador. T032A.
Tal vez. (Pausa.) ¿Quieres que te diga una cosa? T033A.
Escucho. T032A.
Me gusta mucho la cara que pones cuando hablas de tus sueños. Ese sí
podría ser un tema interesante y de máxima actualidad. T033A.
(Alarmado.) Eso fue un error que no se repetirá. T032A.
En realidad eso fue una experiencia única, una liberación, que deberías
cultivar. T033A.
No estoy seguro. T032A.
Yo sí, pero puedo proponerte otros temas. T033A.
¿Cómo cuáles? T032A.
La variedad es infinita. Por ejemplo, podríamos especular acerca del
mar, del cielo, de los peces. Podríamos conversar sobre el
envejecimiento y la muerte. Aunque sigo inclinándome por hablar de tus
sueños, por qué no, y en especial, de unos labios entreabiertos que se
aproximan. T033A.
(Riéndose, cómplice.) Temas todos altamente tóxicos. T032A. Entonces, si lo prefieres, antes de que vuelva la luz, podríamos divagar sobre el Hombre del Ordenador, sobre su hipotética existencia. O... T033A. ¿O? T032A. (Señalando hacia arriba.) De salir. T033A.
Bien sabes que no se puede. T032A.
Tal vez valga la pena intentarlo. T033A.
Es una locura. T032A.
(Se pone de pie, trepa por una de las cadenas, y comienza a mecerse.
T033A lo sigue con la linterna.) Quizás arriba hasta podamos
quitarnos los trajes de supervivencia. T033A.
Nos han enseñado todo lo contrario. T032A.
A lo mejor querían disuadirnos de que lo intentáramos. T033A.
Tú, particularmente, me insistías en eso una y otra vez. Decías que
era cuestión de vida o muerte. T032A.
Puede ser que estuviera equivocado. T033A.
(Trepa en otra cadena. Ambos siguen iluminándose.) Tal vez, quizás,
a lo mejor, puede ser: casi todas tus oraciones comienzan inseguras.
Lo conocido, lo asimilado hasta convertirlo en rutina, es lo seguro. T032A.
Sí, terminar igual, pero más lentamente. Se
escucha cada vez más fuerte el jadeo de una respiración que no parece
humana. Los hombres no le prestan atención. T033A.
Todo lo que hacemos tiene como único fin durar más. Es lo lógico y lo
correcto. T032A.
Probablemente. T033A.
Tal vez, quizás, a lo mejor, probablemente. Siguen incrementándose
los adverbios. Vuelve
la luz. Ambos se dejan caer de las cadenas. Apagan la lámpara y el
farol. Guardan las linternas en algún bolsillo y cierran el zíper.
Recomienzan el trabajo de las construcciones con los paquetes de periódicos. T032A.
Tiempo de seguir construyendo para el futuro. T033A.
Aprovechemos una vez más ese privilegio. T032A.
Los muertos no lo disfrutan. T033A.
Bueno, pero al terminar saben que serán reciclados y continuarán
siendo útiles. T032A.
¡Espléndido porvenir! T033A.
En verdad maravilloso. T032A.
Y nunca ver el mar. T033A.
No creo que perdamos nada extraordinario. T032A.
Es mejor pensar en apurarnos con el trabajo, pues ya es casi tiempo de
almorzar. T033A.
Yo estoy hambriento. T032A.
Es lógico a tu edad. T033A.
Sí, "pronto" voy a cumplir treinta y tres años. T032A.
Exacto. Aunque no los representas. Luces muchísimo más joven. T033A.
La alimentación, sin duda. (Malicioso, como cayendo en cuenta.)
Oye, ¿no será hoy la víspera de mi cumpleaños? T032A.
No eres tan lerdo como imaginaba. T033A.
(Se ríe.) Si es así tendremos que celebrarlo. T032A.
Ya lo tenía pensado. T033A.
¿Y cómo? ¡Cuéntame! T032A.
Todo a su debido tiempo. Pero déjame aclararte que no estoy aceptando
que hoy sea la víspera de tu cumpleaños. T033A.
Ya vuelves a intrigarme. Estoy impaciente por saberlo. T032A.
Almorcemos primero. T032A
va hacia la mesa y T033A procede a preparar el almuerzo siguiendo la
misma rutina que con el desayuno. T033A.
Voy a incluir ración doble de hierro en la dieta de hoy. T032A.
¿Piensas volverte a conectar al recolector esta noche? T033A.
(Alegre.) Tal vez no pueda esperar tanto. T032A.
No haces mal y no va contra las reglas. Debes aprovechar la posibilidad
de ejercer tu derecho, mientras puedas. Mírame a mí, en mi fase, tengo
que atenerme a duras penas a lo que exige el reglamento. Mi cuerpo no da
para más que una vez a la semana. T033A.
(Se ríe.) Lo importante es contribuir. T032A.
(Se frota un pie.) Me está doliendo el calcañal. T033A.
Debes conectarte para un chequeo. T032A.
No creo que sea necesario. Me lastimé cuando se fue la luz. (Pausa.)
¿No te parece curioso que uno esté obligado a portar en todo momento
el traje protector para el cuerpo, pero que los pies siempre estén
expuestos? ¿Que no exista ningún tipo de bota o zapato o lo que sea
para protegerlos? T033A.
No había pensado en eso. Debe ser porque los pies son más resistentes
a las infecciones. T032A.
Podrían intentarse otras explicaciones. T033A.
¿Cómo cuáles? T032A.
Es fácil caminar descalzo sobre este piso alfombrado con papeles. Pero
imagino que arriba no sería igual de fácil. Tal vez el detalle de la
falta de protección en los pies sea algo muy bien calculado. T033A.
¿Para dificultar la fuga? T032A.
¿Fuga? Yo no he pronunciado esa palabra. Fugarse es escapar de algo.
¿Hay algo aquí de lo que escapar? T033A.
(A la defensiva.) Yo estoy muy contento aquí y no hay nada de lo
que escapar. Todo lo contrario, muchos desearían ocupar nuestro lugar.
Es un honor y un privilegio. Yo sólo trataba de seguir el hilo de tus
pensamientos. T032A.
Cada momento me asombras más. T033A.
No lo creo. T032A.
Creer o no creer, esa es la cuestión. T033A.
¿Quieres que te ponga a ti doble ración de vitamina C? Puede ayudarte
con lo del pie. T032A.
(Se levanta, va hasta al fondo y regresa con un libro. Es un
mamotreto voluminoso, muy antiguo.) ¿Sabes qué es esto? T033A.
Un libro. ¿Pero de dónde lo sacaste? No lo había visto antes. T032A.
Estaba a buen recaudo. Es muy antiguo. Generaciones y generaciones de
parapetados lo han conservado clandestinamente. Ni sé por qué te estoy
revelando este secreto ahora. Se suponía que sólo debía hacerlo
cuando estuviera seguro de mi fin y sobre todo, cuando
estuviera absolutamente seguro que mi compañero sabría protegerlo
también hasta su fin, y que pasaría el secreto. T033A.
(Asustado.) ¿Y por qué lo haces ahora y en alta voz, a la vista
de la ventana? T032A.
Ya no importa. Estoy convencido que no existe nada, que somos los últimos
seres vivos del universo, y que debemos intentar la fuga y salvar el
libro. T033A.
Ahora eres tú el que habla de fuga, y con toda claridad. (Pausa.)
Creo que has enloquecido, eso es lo que creo. T032A.
Si no fuera así, después de un día como el de hoy, ya nos habrían
exterminado. T033A.
¿Y qué dice ese libro? T032A.
Lo que no encontrarás en ninguna otra parte. Es el legado de todos los
parapetados. T033A.
(Que ha terminado de preparar la mesa. Se sienta.) ¿Pero qué
dice? T032A.
No dice nada. Son sólo palabras. Una detrás de la otra, para que no se
olviden. T033A.
Eso es absurdo. ¿Es como un diccionario entonces? T032A.
No, sólo palabras sin ningún orden específico, a no ser el de la
memoria. Y la mayoría de los significados están aquí. (Se golpea
la sien con el dedo. Sonríe.) Un libro lleno de palabras, que de oírlas
nada más, uno siente deseos de saber qué evocan, qué significan o
significaron. T033A.
Dime cómo suenan. Quiero ver y oír cómo suenan. T032A.
(Sentándose.) ¿No te parece que esto podría ser un maravilloso
y extraordinario regalo de cumpleaños? T033A.
¿Y tú crees que yo pueda aprendérmelas todas? T032A.
Sin duda, llevo casi treinta años estudiándote. No eres tonto. T033A.
Gracias, gracias. Pero quiero escuchar alguna. T032A.
No te impacientes las oirás todas. Tenemos tiempo. (Mira hacia
arriba.) Caminaremos descalzos sobre la tierra, leyéndolas.
Saldremos, nos alejaremos de aquí y caminaremos hasta encontrar el mar.
Y tal vez a alguien más. A lo mejor no estamos solos y existe alguien más.
Quizás, para más dicha, hasta resulte del Tipo B. T033A.
¿Crees que podremos? Ni siquiera tenemos armas. T032A.
Olvídate de las armas. (Acercando la cabeza, entusiasmado.)
Aquí están los nombres de todas las plantas y de todos los animales.
Animales y plantas tan fabulosos que nunca podrías imaginarlos, ni en
sueños. Bah, pero eso es lo menos importante de todo. (Abre el libro
en una página cualquiera.) ¿Estás preparado? (T033A asiente
con la cabeza, contagiado por el entusiasmo de T032A.) Abre bien los
oídos. (Ambos hombres se acerca más, juntando casi sus cabezas
por sobre la mesa, el libro abierto entre ellos. Los dos lo miran
fascinados. Parecen dos muchachos. Se ríen. En un susurro.) ¡Lluvia! T033A.
¿Lluvia? T032A.
¡Lluvia, sí! Bruscamente
empieza a tronar la lluvia. En un sonido envolvente que lo llena todo,
fuerte, devastador. Los dos hombre, sobrecogidos de espanto y
felicidad, sucumben al hechizo de la lluvia y la escuchan, la asimilan,
absortos. Poco a poco la luz va decreciendo, pero se alcanza a ver
como los dos hombre se levantan, saltan jubilosos y comienzan a danzar.
Es una danza primitiva, ceremonial, como acabada de inventar. Cuando
la escena se oscurece por completo, el sonido de la lluvia permanece
todavía unos segundos más.
Cuatro
horas después. Se escucha el viento, el viento deslizándose entre
los pinos. El viento azotando las copas de los árboles, levantando olas
y tormentas de arena. Un viento que de pronto es brisa y enseguida
furia. Un viento que de pronto cesa, para dejar absortos en un silencio
súbito a los dos hombres, que aparecen sentados a la mesa, con el libro
aún abierto entre ellos. T032A.
(Cerrando el libro.) Basta por ahora. T033A.
¡Es increíble! T032A.
(Poniéndose de pie.) Volvamos a la realidad. Date una vuelta por
la ventana a ver qué hay de nuevo. T033A.
(Va a cumplir la orden. Se sienta en el suelo frente al ordenador.)
¡Hurra al Hombre del Ordenador que nos protege! T032A.
(Va hacia él.) ¿Qué sucede? T033A.
¡Se ha desatado una epidemia de salpullido en los cuatro cuadrantes! T032A.
Qué espanto, la más temida de todas las plagas. T033A.
(Señala hacia la pantalla.) Mira esto. T032A.
¡Qué horror! En trece segundos la erupción se generaliza y penetra
hasta los huesos. Es una muerte atroz. T033A.
Lo peor es que entra por los ojos, los hace estallar y entonces es que
se expande. T032A.
Mira esa lámina. Es horrible. Creo que no deberían ser tan explícitos
con el material gráfico. Dan deseos de vomitar. T033A.
Me parece que debemos conectarnos y ponernos las caretas. T032A.
(Se aleja.) Un momento, recapacitemos, esto es parte del plan.
Quieren mantenernos aterrorizados para que no salgamos. T033A.
¿Estás loco? T032A.
Llevamos dos mil años en esto. Es la misma historia repitiéndose
ahora como histeria. Se
escucha el jadeo de una respiración y esporádicos latidos. T033A.
(Va hasta su tablón y se sienta.) Yo tengo miedo. T032A.
(Paternal. Se le acerca.) No tengas miedo, confía en mí. T033A.
Yo tengo mucho miedo y no sé qué hacer. Dices una cosa y luego lo
contrario. Me confundes. Llevas muchos años enseñándome cómo son las
cosas y ahora, hoy, quieres que acepte que todo lo que había aprendido
era falso. T032A.
(Titubea delante de su compañero, al final se decide y lo abraza con
fuerza. El otro gime.) Así es. Cesa
el sonido. Los dos hombres permanecen abrazados unos instantes en
silencio. T033A.
Abrazo. T032A.
¿Ves que no eres tan lerdo? Los
dos hombres se separan. T033A.
Yo creo que de todas formas debes ir a tu dormitorio y conectarte. Ya
debe estar en el sistema alguna vacuna preventiva. T032A.
Tal vez tengas razón. De todas formas no pierdo nada. T033A.
Haz lo que te digo. T032A
coge su máscara antigás, va a su tablón, se sienta en él y se
conecta. T033A hace lo mismo. La voz de ambos hombres sonará rara al
hablar a través de las máscaras. T032A.
Se siente calor. T033A.
Sí, se siente calor, y el miedo no disminuye. T032A.
Es la adrenalina. Respira profundo. T033A.
Ya lo hice. Es algo en la sangre, lo siento correr. T032A.
Estás nervioso, eso es todo, y no es para menos. Estamos condicionados
para reaccionar así. Esto no es nuevo. ¿Cuándo ocurrió la última
epidemia de salpullido? T033A.
No lo sé exactamente. Tendría que ir a la ventana y verificarlo.
Pero no me siento con ánimos ni con fuerzas para desconectarme y
llegar hasta allí. T032A.
No necesito ver las estadísticas. Fue hace tres ciclos. Si descontamos
los contagios menores, todas las grandes epidemias se repiten en ciclos
de a tres. Lo he estado observando. (Se desconecta y va hacia el
ordenador.) Observa. T033A.
(Parece dudar unos segundos. Al fin también se desconecta y va junto
a su compañero.) Déjame ver. T032A.
(Mostrándole algo en la pantalla.) Tienes que aprender mucho
todavía, camarada. T033A.
Es asombroso. ¿Cómo no me había percatado? T032A.
No es sencillo. Está bien programado. Son tantas las epidemias que es
muy difícil seguirlas individualmente. A veces empiezan diez al mismo
tiempo y en el mismo cuadrante. T033A.
Sin embargo yo sigo teniendo calor. T032A.
Es que hace calor. T033A.
Pero yo nunca había sentido tanto calor aquí. T032A. Sí, lo ha hecho, incluso hemos tenido que ducharnos, fuera del tiempo establecido, sólo para refrescarnos.
T033A. Puede haber
explotado algo por allá arriba. T032A.
Lo hubiéramos visto en la ventana. T033A.
Sí, siempre lo informan. T032A.
Nada, eres tú que estás muy alterado. T033A.
Tal vez tengas razón. T032A.
(Burlón.) Podrías conectarte al recolector antes de cenar, a
ver si así te tranquilizas. T033A.
Yo pienso que ni colocando al máximo el estimulador, lo lograría
ahora. T032A.
Entonces, quítate el traje. T033A.
¡Estás loco! Está terminantemente prohibido. No hay circunstancia
alguna que lo justifique. Lo dice el reglamento. Sabes muy bien que ni
siquiera aquí es posible sobrevivir sin el traje de protección. T032A.
Volvemos a lo de siempre. ¿Cómo lo sabes si jamás lo has intentado? T033A.
(Se pone de pie.) Es obvio, hay cosas que no hay que probarlas.
Por ejemplo, si yo te aprieto el cuello interrumpiendo tu respiración
por más de tres minutos, morirás. No es necesario que lo experimente.
O el experimento puede ser mortal. ¿Estás de acuerdo? T032A.
(Se levanta instintivamente, manteniéndose a prudencial distancia de
T033A.) No hay relación entre un hecho y otro. T033A.
(Se le acerca.) Veo miedo en tus ojos por primera vez. T032A.
(Retrocede.) ¿Miedo, a qué? T033A.
(Sigue el juego de avanzar y retroceder.) A la epidemia, ¿a qué
otra cosa podría ser? T032A.
No, no tengo miedo. T033A.
Tu frente está sudada. Debes de sentir tú también mucho calor. T032A.
(Trepa sobre una de las construcciones y se sujeta a una cadena.)
Sí, estoy sintiendo mucho calor ahora. Ya te lo dije. T033A.
¿Sabes qué estoy pensando? T032A.
¿Qué? T033A.
Que podrías quitarte el traje de protección. Y de paso me dabas otra
lección. Período instructivo, ¿sabes? T032A.
(Se impulsa y salta a otra cadena.) No sabemos si en realidad
hay o no una epidemia de salpullido. Podría ser muy peligroso. T033A.
(Siguiéndolo por las construcciones y las cadenas. Irónico.)
¿Peligroso? ¿No te das cuenta que todo no es más que una estratagema
para mantenernos aterrorizados y que no nos atrevamos a salir de aquí? T032A.
Puede que no lo sea. Es sólo una hipótesis de trabajo, un punto de
partida. T033A.
¿Pero no me estabas diciendo hace unos instantes que estabas seguro
de lo contrario? ¿No me estabas instando a que me quitara el traje de
protección? T032A.
No exactamente. Parece que no me entendiste bien. T033A. ¡Ah! T032A. Estoy casi seguro de que lo que te dije es cierto. Si estuviera
completamente seguro, hace rato que no estaría aquí. T033A.
¡Ah, es sólo una seguridad... parcial! T032A.
Bueno, no exactamente. T033A.
Quisiera entenderte. T032A. Yo sé que es así, pero siempre
existe un margen de error. Es una intuición bien fundamentada. T033A.
¿Fundamentada? ¿Qué palabra es ésa? Otra vez te me pareces hablando
al Hombre del Ordenador. T032A.
Debes creerme. T033A.
Yo lo que creo es que tú deberías dar el ejemplo y quitarte el
traje. T032A.
En algún momento lo haré, sin duda. T033A.
¿Por qué no ahora? Este es el mejor momento. T032A.
No pienso que éste sea el mejor momento. Ambos estamos alterados. No
sacaríamos buen provecho de la lección. T033A.
Todas las condiciones objetivas y subjetivas están creadas. Este es
el momento idóneo, el que los dos estábamos esperando. T032A.
Yo no pienso así. T033A.
¿Sabes lo que yo estoy pensando ahora? T032A.
No. T033A.
Que nunca me has dicho cómo murió mi antecesor. Y fíjate que he dicho
"murió" y no "terminó" como es costumbre. Eso te
demostrará que sigo siendo un buen alumno. Que aprendo rápido. T032A.
(Se detiene.) En realidad no sé qué es lo que estás pensando. T033A.
(Igual.) Lo sabes perfectamente. T032A.
(Salta de la cadena y camina hacia la mesa. T033A lo imita.)
No, no lo sé y tampoco comprendo a qué viene esa pregunta ahora. T033A.
Me asaltó la duda. No sé nada de mi antecesor, ni siquiera en qué
fase estaba cuando terminó. T032A.
(Se sienta.) No le veo la importancia por ningún lado. T033A.
(Lo imita.) Quizás no la tenga. Pero yo quiero saber. T032A.
Normal, como todo el mundo. T033A.
Ya yo no sé qué es normal y qué no lo es. ¿No me dijiste eso hace
unas horas? T032A
coloca el brazo sobre la mesa en posición de pulsear. Hace un gesto con
la cabeza invitando a T033A a participar. Este acepta el reto. Afincan
los codos y se enlazan las manos fuertemente. T032A.
Cuando yo diga tres. T033A.
De acuerdo. T032A.
Uno, dos y... tres. Comienzan
a pulsear. El diálogo continúa mientras prueban fuerza sin mucho
entusiasmo. T033A.
¿Cómo murió? T032A.
De viejo, desde luego. T033A.
¿Entonces era mayor que tú? T032A.
Seguramente. T033A.
¿Seguramente? Eso quiere decir que tal vez no lo fuera. T032A.
Cabe esa posibilidad. No lo recuerdo. Han pasando casi treinta y tres años. T033A.
Pero es que una cosa así no se olvida. T032A.
Todo se olvida. Sólo hace falta tiempo. T033A.
Hay cosas importantes que no se olvidan. O que uno no quiere que se
olviden, entonces se pueden apuntar. Como las palabras del libro. T032A.
(Alterado.) No se puede hablar así del libro. Te lo advertí. T033A.
Nadie nos ve ni nos oye, según tú. T032A.
(Nervioso.) Pero son las reglas. T033A.
Reglas no escritas, no tienen validez. T032A.
Esta sí. T033A.
Vamos, no lo tomes tan en serio. Si no quieres hablar del libro,
contesta mi pregunta. Dejan
de pulsear, pero no separan las manos. T032A.
Escúchame, esto es serio. T033A.
Mi pregunta también. Me urge saberlo. T032A.
¿Qué quieres saber exactamente? T033A.
Mi pregunta es precisa: ¿cómo murió? T032A.
Estaba de pie, se llevó las manos al pecho y cayó hacia atrás. Yo me
acerqué, le tomé el pulso y comprobé que estaba terminado. Entonces
lo conecté para que lo verificaran en la central y seguí los
procedimientos establecidos. A las cuatro horas bajaron la bolsa, lo
introduje y lo izaron. Al otro día te trajeron a ti. T033A.
Entonces fue un día como hoy. T032A.
Casualmente, creo. T033A.
Acabas de decirme que, efectivamente, hoy es la víspera de mi cumpleaños. T032A.
(Suelta la mano y se pone de pie.) No me gusta tu actitud. T033A.
Y yo no acabo de comprender la tuya. T032A.
Pues es muy sencillo. Levántate y coge la escoba. Es hora de barrer. T033A.
(Se levanta, va hasta el fondo y toma la escoba entre sus manos. Da
un paso pero retrocede y se queda absorto contemplando la pintura de la
pared.) Estos peces están muertos. T032A.
¿Qué dices? T033A.
Es evidente, nadan con el vientre hacia arriba. T032A.
Los peces no tienen vientre. T033A.
Yo no estaría tan seguro. T032A.
(Caminando hacia el fondo.) Cuando más, panza. T033A.
Panza, vientre, ¿qué más da? (Señala.) Este pez sintió como
que algo le apretaba en el cuello. Entonces se detuvo y cayó hacia atrás.
Luego quedó así, flotando, con la panza hacia arriba. Tal vez este
otro, más pequeño, haya sido el culpable. (Mira a su compañero que
ya está junto a él.) ¿Qué tú crees? T032A.
Que nunca había escuchando tantos disparates tan mal concatenados. No
hay rigor expositivo. Para empezar, lo peces ni siquiera tienen
cuello. T033A.
(Comienza a barrer hacia el proscenio.) Suena técnico, pero
poco convincente. Tú jamás has visto un pez. ¿Cómo puedes asegurar
tan categóricamente que no poseen cuello? Es una aseveración que no
está basada en la experiencia ni en la experimentación. T032A.
(Lo sigue pero saltando sobre las construcciones y ayudándose con
las cadenas.) La experiencia se alcanza a través de la
experimentación. (Otro tono.) Si continúas así tendré que
reportar tu comportamiento. T033A.
Y yo pediría más información acerca del libro y de los peces. T032A.
¿Me estás amenazando? T033A. De ninguna manera. Sólo aplico reglas de protección recién aprendidas.
T032A. (Conciliador.) Tú y yo tenemos que
trabajar unidos. No debemos de crear conflictos entre nosotros. T033A.
¿Crear? ¿Esa no es otra palabra altamente tóxica? T032A.
No en el sentido que yo la empleo. T033A.
Correcto. Pero nos estamos desviando del tema. T032A.
¿Y cuál es el tema? T033A.
La muerte de mi antecesor un día como hoy, víspera de mi cumpleaños. T032A.
Hoy no es la víspera de tu cumpleaños. Pero da igual. T033A.
Estaba pensando que a lo mejor el pez pequeño convenció al grande, que
parece ser el más viejo, aunque también pudiera ser un problema de
perspectiva, para que se despojara de su traje de protección. Tal vez
le dijo que el mar era azul y que podía nadar en él sin problemas.
Quizás era un experimento y no resultó. T032A.
A lo mejor, tal vez, quizás... Lo mismo que me censurabas hace un
tiempo. T033A.
No soy lerdo. Aprendo rápido. Proceso toda la información que se me
suministra con efectividad. Así que puedes continuar con el tema. T032A.
(Algo molesto.) ¿Cuál tema? T033A.
Mi tema. El único tema que ahora me interesa, el de mi antecesor. T032A.
(Sarcástico.) De tu antecesor sé lo mismo que del mío. Se
llamaba igual que tú, lo cual quiere decir que tenía tu misma clave.
T, por la especie, 033 por el número de orden fijo y A por el Tipo. El
también fue T033A, como lo fue su antecesor y el antecesor de su
antecesor. Y así fue y así seguirá siendo, por los ciclos de los
ciclos. Tú y yo no tenemos importancia individualmente, hace cien años
había aquí un T032A y un T033A como los habrá dentro de otros cien.
El más antiguo instruirá al más nuevo, trabajarán los dos
construyendo el futuro luminoso hasta que uno de los dos se gaste y haya
que sustituirlo. Es una regla muy sencilla, precisamente por eso la
sociedad ha llegado hasta donde ha llegado. T033A.
Todo eso lo sé, desde hace mucho tiempo. Forma parte de la instrucción.
Necesito saber más. T032A.
Ya te lo dije todo. T033A.
(Barre el proscenio. T032A lo observa desde una construcción.)
No es verdad. T032A.
Sí es verdad. Es posible que omita algo, en ese caso no sería
intencional. Algún detalle irrelevante, probablemente. T033A.
¿Mi antecesor fue tu instructor? T032A.
(Sorprendido.) Naturalmente. T033A.
No sé, no sé, no acabo de entender. T032A.
No te compliques la existencia con asuntos que no puedes remediar. Olvídate
de lo que ya pasó, lo que ya pasó no se puede alterar. Lo importante
es todo lo demás, lo que hemos hablado hoy, lo que hemos analizado,
todo lo que te he mostrado. Las posibilidades que tenemos por delante.
(Pausa.) Salir... T033A.
Quitarnos los trajes y salir. T032A.
Podemos salir con los trajes, ése no es el problema. T033A.
¿Y no tendremos ninguna dificultad con el salpullido? T032A.
Eso no te lo puedo garantizar. T033A.
¿Y qué me puedes garantizar? T032A.
La posibilidad de cambiar. T033A.
No sé si quiera cambiar. T032A.
Ya conoces esto. Así será hasta el fin. Pero allá arriba está lo que
no sabemos, lo inseguro, el cambio... T033A.
...mortal. T032A.
Tal vez. (Pausa.) Pero vale la pena probar, ¿no? T033A.
(Repite sin convicción.) Vale la pena probar. T032A.
(Salta de la construcción y se le acerca. Lentamente coloca una
mano en su hombro. El otro reacciona asustado.) No perdemos nada. T033A.
(Igual.) Nada. T032A.
Nada. Vuelve
a escucharse el sonido de una respiración que se va acelerando y va
creciendo. T033A camina hasta el fondo y coloca la escoba en su lugar,
luego regresa junto a T032A que lo ha seguido con la mirada. Se miran y
sonríen. Después se dirigen hacia el tablón almacén mientras
la luz decrece rápidamente. CINCO Cuatro
horas después. T032A y T033A están sentados en el suelo, recostados a
los paquetes que hacen función de mesa. T032A.
Ya anocheció. T033A.
Eso parece. T032A.
Pero yo no estoy seguro. T033A.
Yo tampoco. T032A.
A lo mejor es de día todavía. T033A.
A lo mejor ya es de noche. T032A.
¡Quién sabe! T033A.
Es una incógnita, cuando debería ser una información a registrarse
en la ventana. T032A.
No la consideran relevante. T033A.
En verdad no lo es. T032A.
Probablemente. T033A.
Pero a mí me gustaría saberlo para salir de dudas. T032A.
A mí también, desde luego. T033A.
Es lógico. T032A.
Claro que podríamos averiguarlo. T033A.
Seguro. T032A. Yo creo que tú podrías subir a averiguarlo. Ni siquiera tienes que abrir la claraboya, basta con aproximarte un poco. El frescor de la noche se siente enseguida.
T033A. O mejor tú, que eres el más
antiguo y tienes más práctica. T032A.
Bueno, analizándolo detenidamente, yo pienso que no es tan importante. T033A.
Es verdad. T032A.
No vale la pena arriesgarse por semejante tontería. T033A.
Sin duda. T032A.
En realidad, da lo mismo que esté anocheciendo como que no. T033A.
Y nada se sabe de cómo anda la cosa por allá arriba. T032A.
Algo se sabe, pero puede ser muy peligroso. T033A.
¿Se ha sabido algo nuevo del salpullido? T032A.
Cállate, ni lo menciones. T033A.
¿No hubo ninguna información adicional durante la cena? ¿Algo que
actualizar? T032A.
Yo revisé todo el suelo y nada. También miré por la ventana. ¿La
antena de la claraboya está desplegada? T033A.
Claro, ¿crees que olvido cuáles son mis obligaciones? T032A.
(Se sonríe.) ¿Y los filtros de purificación? T033A.
(Aguantando la risa.) Todo bajo control. T032A.
(Se ríe a carcajadas.) ¡Todo bajo control! T033A.
(Se ríe. Después se va calmando.) Ese tiempo que empleamos
después de la cena en recoger y reciclar los materiales de desecho,
me abrió el apetito. T032A.
Pues cenaste muy bien, no me lo explico. T033A.
Yo tampoco. T032A.
Podemos tomarnos un vaso de sirope de celulosa antes de acostarnos. Es
bueno, sabe bien. T033A.
Sí, sabe bien y es muy nutritivo. T032A.
Podemos brindar, además. T033A.
¿Brindar? ¿Por qué? T032A.
Por mañana. No olvides que hoy es la víspera. T033A.
¿De mi cumpleaños? T032A.
O de la partida. O mejor, simplemente: la víspera.
T033A.
Es una costumbre decadente, pero habría que brindar, ¿no? T032A.
También podríamos danzar. T033A.
También podríamos brindar y después danzar. T032A.
Me está pareciendo que la locura es más contagiosa que el salpullido. Se
ríen. Ambos se levantan y se dirigen al tablón almacén. Toman
los jarros y se sirven de una de las botellas. T033A.
(Levantando el jarro.) ¡Hurra al Hombre del Ordenador que nos
protege! T032A.
(Igual.) ¡Hurra! Se
empinan los jarros, ríen y vuelven a servirse. T033A.
¡Hurra a los peces! T032A.
¡Hurra! Silencio.
Comienzan a danzar por todo el escenario. Saltan y trepan. Los
movimientos son primitivos, tienen la fuerza de lo espontáneo y lo
natural. La gestualidad es a veces agresiva, otras festiva. También es
un homenaje a la carne, a la vitalidad, a la respiración, al hecho
simple de existir. Durará unos tres minutos, siempre en el más
espantoso de los silencios. Al finalizar, ambos hombres se encontrarán
de pie sobre sus tablones, agarrados a las cadenas. T032A. Está tranquila la noche.
T033A. Hoy en todo el día, a pesar de
las alarmantes informaciones sobre las plagas y las epidemias, no se
han encendido ni una sola vez las alarmas. T032A.
Nada de luces rojas. T033A.
Ha sido un buen día. T032A.
Una buena víspera. T033A.
Merecemos un buen descanso. Lo ganamos. T032A.
Yo estoy preparado para el viaje. T033A.
Merecemos dormir profundo, sin sueños de ningún tipo. T032A.
Praderas infinitas cubiertas de vegetación, montañas nevadas a lo
lejos, ríos limpios y susurrantes deslizándose entre las piedras,
bichos y alimañas arañando el follaje. Y cubriéndolo todo, el
cielo, que es azul. Y en el fondo, cerrándolo o abriéndolo todo, el
mar, que también es azul. Para que el ojo vea el comienzo del
mundo.[1] T033A.
Conectado por arriba y por abajo. Los
dos hombres se sientan en los tablones. T032A.
¡Un día maravilloso! T033A.
¡Un día espléndido! T032A.
Un día magnífico para el pez‑plátano. [2] T033A.
¿Qué dices? T032A.
Nada, todavía no has llegado hasta ahí. T033A.
¿No tienes sueño aún? T032A.
No. ¿Y tú? T033A. No mucho. T032A.
Bueno, de todas formas yo creo que antes de acostarnos, deberíamos
mirar por la ventana a ver cómo andan las cosas por allá afuera. T033A.
(Se tira del tablón y va al ordenador.) Es mi deber hacerlo. T032A.
Es por rutina, no creo que haya ninguna novedad. T033A.
(Sentado frente a la pantalla.) Zona D6 aniquilada por la
tosferina. Rezonificada como G1. Zonas B2 y B3 aniquiladas por el
salpullido. Rezonificadas como F1 y F2. T032A.
Es decir, lo de siempre. T033A.
Aquí hay algo nuevo. T032A.
¿Qué es? T033A.
Están retransmitiendo por el canal paralelo el discurso treinta y tres
del Hombre del Ordenador. T032A.
¿Y qué tiene eso de nuevo? T033A.
Que generalmente interrumpen cualquier información y lo pasan a ventana
abierta. T032A.
El discurso treinta y tres lo han transmitido esta semana treinta y tres
veces. T033A.
Debe ser eso. T032A.
Ese es el que trata de la alegría por el sobrecumplimiento de la meta
de producción de sirope de celulosa. Ya lo hemos estudiado. T033A.
Sí, lo sé. Es muy orientador. Me puse muy alegre cuando lo leí por
primera vez. T032A.
(Se levanta y avanza hacia el proscenio.) Yo lo leí por primera
vez hace treinta y tres años. T033A.
(Va a su encuentro.) El tiempo pasa y los ciclos se repiten. T032A.
Todo se repite, excepto nosotros. T033A.
Nosotros también nos repetimos. Hoy mismo hablábamos de eso cuando te
preguntaba por mi antecesor. T032A.
Sí, pero no es lo mismo. Coincidimos en casi todo, la ficha natal,
las fases, las asignaciones, son las mismas. Sin embargo en algo que
no sé exactamente cómo nombrar, diferimos. T033A.
¿La memoria? T032A.
Deberíamos también tener la misma memoria. Empezamos, vivimos y
terminamos en el mismo sitio, padeciendo y disfrutando de las mismas
cosas. ¿Y cuál es el resultado? Tú y yo no somos iguales. Eso es
evidente. Y si eso es lo que tenemos a mano, imagínate cuál sería
el producto de la comparación con nuestros antecesores, o con
cualquier otro que esté por ahí, si es que, en definitiva, hay
alguien más. T033A.
Un desastre. T032A.
Probablemente. T033A.
Y eso sin mencionar al Tipo B. T032A.
Unos labios húmedos que se aproximan. Es todo lo que intuimos del
tipo B. (Pausa. Triste.) Mujer, le llamaban los antiguos. Pero
el libro no dice mucho más. T033A.
Me gustaría ver unos ojos de mujer. T032A.
Deben ser tristes. Es una afirmación estúpida y sin fundamento, pero
así se me antojan. Tú eres dichoso, porque al menos en sueños, se te
ha acercado una mujer. T033A.
(Se le acerca.) Habla bajito, me da miedo hasta pronunciar esa
palabra en alta voz. Me sobrecoge. T032A.
A mí también. A veces cuando me acuesto trato de imaginármela. Algo
me dice que alguna vez yo estuve cerca de una mujer. Algo me dice que
era oscuro a su lado, y caliente. Y me sentía protegido. Yo era débil
o pequeño y el miedo se me quitaba cuando se me acercaba. Debía ser
porque también ella tenía unos labios que venían a mi frente y se
humedecían con mi sudor. (Se va arrodillando. T033A lo imita. La
luz cede y es ahora una campana que sólo los abarca a ellos.) O tal
vez con ese otro sudor salado que brotaba de mis ojos. Porque está
escrito que el mar también es salado y caliente en la orilla, y blando.
Pero no se puede caminar sobre él, te hundes. T033A.
Me ponen nervioso tus palabras. No sé si deba decirte más. No sé si
lo he soñado o si lo he construido, si me lo he inventado. Pero junto
a los labios venían unas manos, unas manos que salían de unos brazos
suaves que no estaban protegidos. Eran brazos enteros, con un vello fino
apenas perceptible por los ojos, sólo sensible al tacto, y amarillo,
muy amarillo, como no sé qué, como arenas a la orilla de ese mar a lo
lejos. Y aquellas manos me
tocaban los hombros y después la punta de los dedos iba erizándome
del cuello para abajo. Apenas me rozaba la piel y ésta se abría y se
expandía. Entonces sentía como la sangre se alborotaba y se
desparramaba por todo mi cuerpo. Me corría por el vientre y se me
hinchaba. T032A.
Y yo me metía en aquel mar, me hundía en él y él me acogía, me
abrazaba y yo me sentía seguro. Sólo en ese sueño me he sentido
seguro. Yo creo que era mi madre. T033A. (Se lleva las manos al rostro con desesperación y luego las aferra al cuello del overol. Se va incorporando mientras lo desgarra.) Y yo ardía, me estaba quemando, no lo podía soportar. Era más fuerte que mi voluntad, más sólido que todo lo que me habían enseñado, más poderoso que mi razón. (Se descubre el pecho. Con mucho esfuerzo logra sacar los brazos de las mangas del overol. Se ven varios tubos o mangueras oscuras que salen de su cuerpo.
T032A se incorpora inseguro y
retrocede unos pasos.) Y aquellas manos se ensañaban en mi vientre.
(Se lleva las manos al vientre.) Yo no podía ni quería hacer
nada. (Pierde el control. Solloza.) Mi músculo... La
luz se amplía, pero se vuelve amarilla. Predominan los claroscuros y
las intermitencias. T032A.
(Trepa sobre la mesa.) En el libro hay palabras que no tienen
significado. Simplemente están ahí, sin memoria. Nadie, hasta donde se
recuerda, supo transmitir qué evocaban. Madre es una de ella. Yo
tampoco puedo, es demasiado larga, demasiado caliente, demasiado azul
y demasiado adentro. Yo creo que alguna vez la tuve pero no lo recuerdo.
Cualquier cosa que sea, yo no la tengo y todavía la necesito. T033A.
(De espaldas a su compañero, las manos a la altura del vientre se
aferran al overol y lo rasgan más: con rabia, con lástima.) Es
lo único seguro que me queda y lo estoy rompiendo. T032A.
(Toma uno de los paquetes que sirven de silla y lo levanta sobre su
cabeza.) El sol es amarillo y afuera se pasea sobre la arena. No
lleva traje de protección, ni casco, ni careta antigás. T033A.
(Temblando termina de despojarse del traje de protección. Mira
angustiado, por primera vez, su cuerpo desnudo. De su vientre, de su
cintura, afloran otros tubos. Lentamente se da la vuelta, dándole el
frente a su compañero.) Estoy desnudo y sigo vivo. La
luz se normaliza. T032A.
(Demora en contestar.) Ya lo veo. T033A.
Estoy listo para salir. Creo que tienes razón, que debemos intentarlo.
Tenía mis dudas, desconfiaba de ti. (Da un paso hacia él.) Pensé
que podía ser un engaño. Pero me decidí. Esta misma noche me decidí.
(Avanza otro paso. T032A baja el paquete y lo coloca a su lado,
sobre la mesa. Después lentamente se sienta sobre él.) ¿Y sabes
por qué? Te lo voy a decir. No me entusiasman esas praderas que
describes, ni ese mar con sus peces. Es más, ni siquiera creo que
existan. Sé que son fantasías, alucinaciones, trampas de la fe. Lo voy
a hacer por lo que tú sabes. T032A.
Unos labios húmedos que se aproximan. T033A.
Exacto. Algo en mi sangre, en mi cerebro, en mi músculo, me dice que
son reales. Y yo quiero encontrarlos, quiero sentirlos fuera de mis
sueños. T032A.
Otra de las muchas palabras que no tienen memoria en el libro es la
palabra amor. T033A.
Labios de mujer. T032A.
¿Tú sabes qué cosa es la libertad? T033A.
No. T032A.
Yo tampoco. T033A.
(Da otro paso.) ¿Y qué hago con estos tubos? T032A.
Arráncalos. Ya no los necesitas, no los necesitarás más. Forman parte
de tu pasado. T033A.
(Se arranca los tubos con dolor.) Hace unas horas, mientras te
oía hablar, pensé que estaba perdido y que la única manera de
salvarme, era matándote. Pensé estrangularte. Me acercaría a ti
cuando estuvieras durmiendo y te apretaría el cuello durante cinco
minutos, dos más de los recomendados, para no fallar. Después me
conectaría a la ventana y haría el reporte. Es un caso claro de
obligatorio ajusticiamiento por traición al Hombre del Ordenador. (Da
otro paso. Pausa.) ¿Ves?, soy sincero contigo. T032A.
Sincero y leal. Fatal combinación. T033A.
(Se sienta en uno de los paquetes sillas.) Gracias. T032A.
Esto merece un brindis. T033A.
(Hace por levantarse.) Traeré los jarros y una botella. T032A.
No, lo haré yo. T032A
salta de la mesa, va hasta el tablón‑almacén y regresa con los
jarros y la botella. Se sienta frente a su compañero. Luego le sirve,
se sirve él y chocan los jarros. T033A.
¿Por qué brindamos? T032A.
¿No damos otro hurra al Hombre del Ordenador que nos protege? T033A.
(Se ríe.) No, eso se acabó. Brindemos por la mujer de los
labios húmedos que se aproximan. T032A.
Y por la madre. T033A.
Brindemos por la mujer y por la madre. Alzan
los jarros, beben, y vuelven a servirse. T032A.
Ahora brindemos por la libertad. T033A.
(Riéndose.) Te ha dado por brindar nada más que por cosas raras
que no conocemos. T032A.
Lo mejor que tienen las palabras es que nunca sabemos hasta donde
llegan. T033A.
(Riéndose.) ¡Pues hurra por el músculo! T032A.
¡Hurra! T033A.
(Cada vez más alegre.) Que ese sí sé dónde está y lo que
significa. T032A.
(Irónico.) ¿Utilidad? T033A.
No, placer. T032A.
¿Excretar? T033A.
Sí, excretar. T032A. Bueno, te llevaré a tu dormitorio, debes descansar. (Se levanta y lo ayuda a incorporarse.
T033A parece súbitamente agotado. Lo sostiene
por los hombros mientras caminan para llegar a su tablón.) Te has
quitado el uniforme y sigues vivo. Eso demuestra que yo tenía razón,
que nos han estado engañando desde siempre. Y si nos mintieron en
esto, también lo hicieron con todo lo demás. Mañana bien temprano,
saldremos. Mañana necesitaremos estar bien descansados. (Lo ayuda
a tenderse sobre el tablón y comienza a conectarlo por la boca y los
genitales a diferentes tubos.) Esta noche trataré de conectarte,
no será fácil con el destrozo que has hecho con los tubos. Dormirás
sin sueños, y bien conectado al recolector. Hoy es la víspera del gran
día. T033A.
Mañana voy a cumplir treinta y tres años. ¿Verdad? T032A.
Seguro. T033A.
(Casi un susurro.) Seguro. T032A
deja a T033A tendido sobre el tablón, va hasta la mesa y se sirve un
trago. Después lleva los jarros y la botella al tablón almacén.
Camina hasta el proscenio y toma del suelo la ropa de T033A, la estudia,
abre y cierra algunos zípers. La huele. T032A.
(A la ropa, mientras camina de un extremo a otro.) Duermes tu último
sueño, confiado, muy confiado. Pero no vas a despertar. Tengo que
exterminarte. Treinta y tres años desperdiciados. Creí que había
logrado sembrarte el miedo, que llegarías a ser un buen relevo cuando
yo cumpliera mi ciclo y mi misión. Tuve la misma esperanza con tu
antecesor, pero fallé. Claro, tenía una justificación, me lo
enviaron demasiado grande. Por eso pedí que el próximo fuera bien
pequeño, preferiblemente todavía en Fase 1. Y te enviaron a ti, apenas
balbuceabas dos o tres palabras. Te instruí con toda mi pasión y mi
furia, pero no diste la talla. Cuando te mostré el Libro de las
Tentaciones, suprema prueba, fuiste sucumbiendo a todas, una por una.
Te derrumbaste, te hiciste frágil y vulnerable, y llegaste incluso al
atrevimiento de despojarte del traje de protección y mostrar tu
espantosa desnudez a la ventana. Lo pusiste en duda todo, incluso la
existencia del Hombre del Ordenador. Casi no me pude contener cuando te
vi, pensé matarte ahí mismo sin aguardar más, y casi lo hago. Me
dabas asco. Tuve que fingir y hablar de la madre y oírte a ti desvariar
sobre la mujer. Era demasiado, demasiado. (Pausa. Se detiene. Mira
hacia el tablón.) Mañana no cumplirás treinta y tres años porque
morirás esta noche. Tu regalo mañana podría haber sido otro, pero
no pasaste la prueba. Mañana serás reciclado. Justo final. Camina
hasta la mesa y lanza la ropa sobre ella. Después se dirige hacia el
tablón dormitorio donde duerme T033A apaciblemente, mientras la
luz decrece en silencio hacia lo negro.
SEIS Cuatro
horas después. El área bajo la claraboya está despejada. Hay una
construcción casi en el centro, hecha como todas las anteriores con
los paquetes de periódicos, en forma de muro semicircular. Junto a la
escalera, sobre una plataforma del mismo material, está tendido,
muerto, T033A. Viste su traje de protección, ahora desecho. Una luz
fuerte lo ilumina desde arriba. De atrás del muro, por la derecha, sale
T032A y se acerca a los pies de su compañero. T032A.
Dentro de poco te izarán como a tu antecesor y poco después me
enviarán al nuevo T033A, materia prima que deberé trabajar
cuidadosamente. En el informe que acabó de enviar anoté todas las
posibles deficiencias que detecté en tu formación, las mías y las que
no son mías. Creo que hice un buen trabajo, al menos me felicitaron por
él. Espero en esta ocasión tener más suerte. (Comienza a caminar
alrededor del cadáver.) Ser más riguroso durante la Fase 1 y la
Fase 2. Indagar si padece de sueños. (Le toca el rostro, es casi una
caricia.) Anotar cuidadosamente todos los reflejos nocturnos, las
alteraciones de su rostro, el crecimiento de su cabello. (Mete los
dedos en el pelo.) Vigilar su alimentación, su peso y su
desarrollo. El estado de sus dientes, el brillo de sus ojos, la
humedad de sus labios. (Se agacha junto a él.) Su capacidad
auditiva, el estado de sus papilas gustativas. (Acerca lentamente las
manos al pecho. Primero hace como que arregla la tela que lo cubre,
después la separa dejando parte del pecho al descubierto. Acomoda un
par de tubos que sobresalen. Y pasa las yemas de los dedos por esa zona,
comenzando por los hombros y el cuello.) La calidad de la piel,
evaluar su resistencia a los distintos tipos de enfermedades. (Se
pone de pie.) Y sobre todo, estar muy atento a los desajustes
hormonales, a los primeros síntomas. Cuidar del músculo. (Da un
golpe con la palma de la mano en el bajo vientre. Se ríe y se aleja del
cadáver.) Que no me vaya a salir otro músculo travieso e
incontrolable. (La escena se oscurece. Quedan sólo dos luces, la que
continúa sobre T033A y otra, que también desde arriba, sigue a T032A.)
Si lo hago así toda va a salir bien esta vez. Me lo aseguraron. Toda la
atención puesta en mi trabajo sin permitirme ninguna distracción.
Levantar construcciones más impresionantes, más fuertes, más
sofisticadas, que templen el carácter y la voluntad. (Nerviosismo
creciente.) Sí, sobre todo eso. Ninguna debilidad, ninguna concesión.
(Se frota las manos.) Seguir fielmente el reglamento en todo
momento. (Comienzan desde arriba a recoger la escalera de soga. T032A
lo nota. Su ansiedad y su excitación van en aumento. Corre hasta el cadáver
y lo sacude. Colérico.) Escúchame bien, tú eres el culpable, no
yo. Tú, que no supiste estar a la altura de las circunstancias. Yo te
enseñé, pero tú no aprendiste. Te di todas las oportunidades y no las
supiste aprovechar. Treinta y tres años de sacrificios se desmoronaron.
Tú y tu antecesor, los dos, fueron unos pusilánimes, sí, unos pusilánimes.
Todo mi tiempo, todo mi esfuerzo, perdido. Bah, me dan asco. (Lo
deja, avanza hasta el proscenio. La escalera ya ha desaparecido.
Entonces comienza lentamente a descender, pendiendo de un gancho, un
saco de los que se utilizan para transportar cadáveres. T032A lo mira
eufórico. Se ríe. A T033A, sin acercarse.) Escúchame bien,
inmundicia, escúchame por última vez. Ya están aquí. Vienen por
ti. Muy pronto te reciclarán y volverás, al menos en el último
minuto, a ser fiel y útil. Y lo mejor, ya pronto estará aquí tu
relevo. No le hablaré de ti. Tendré un nuevo T033A y seré feliz,
tendré una nueva oportunidad. Pediré autorización para implementar
novedosos castigos corporales para la Fase 1 y la Fase 2. Todos los que
se requieran. El nuevo T033A será mucho mejor que su antecesor y dará
la talla. Claro que la dará. No tendrá ilusiones ni fantasías. (Pausa.)
Ah sí, lindas fantasías. (Burlón.) Oh praderas infinitas
cubiertas de vegetación, montañas nevadas a lo lejos, ríos limpios
y susurrantes deslizándose entre las piedras de la memoria. Bichos y
alimañas arañando el follaje, pájaros y flores ridículos e
imposibles. Un cielo azul y un mar también azul. (El gancho con el
saco cae suavemente sobre el cadáver.) Y saliendo de sus aguas (no
puede aguantar más la risa), entre los peces que resplandecen de
escamas y colores, unos labios entreabiertos y húmedos que se aproximan
(súbitamente serio, furioso, mira hacia T033A, lo señala)...
hasta matarte. |