|
|
Teatro
Héctor Santiago En busca del paraíso
CUATRO HISTORIAS DE EXILIADOS TRES ACTOS HÉCTOR SANTIAGO © A HEBERTO DUMÉ ESTRENADA POR LA CÍA "GRAN TEATRO CUBANO" EN EL TEATRO "CREATION ARTS CENTER" MIAMI, MAYO 3 DE 1997 INTERPRETADA POR: ELIANA IVIRICU JORGE REYES JULIE DE GRANDIE JORGE TRIGOURADIRECCIÓN: HEBERTO DUMÉ PROLOGO -PRIMER ACTO- LA LOCA DE HEALEAH EL VIAJE DE LA GAVIOTA -SEGUNDO ACTO- EL ULTIMO VUELO DE LA PALOMA LOS CAMINOS DEL DIABLO -TERCER ACTO- EL PAN AGRIDULCE DEL EXILIO
-PROLOGO- PERSONAJES: PATRIA SANTIAGO MANUEL JULIETA
UNA PLAYA MIAMENSE. SONIDOS DEL MAR, MUSICA, ETC. ENTRA PATRIA QUE SE SIENTA EN UN BANCO. AL RATO ENTRA SANTIAGO. SANTIAGO: ¿Se verán bien desde aquí los fuegos artificiales? ¡Es el primer cuatro de julio que voy a celebrar! PATRIA: Es mi tercero. Siempre vengo aquí. Es el mejor sitio para verlos. Quédate. SANTIAGO: Gracias. Todos me conocen por Santiaguito... (Se sienta.) PATRIA: Patria. (Entra Manuel.) MANUEL: Me dijeron que este es el mejor lugar para el... For... Es que estoy aprendiendo inglés. PATRIA: ¡Four of July! Cuatro de Julio. ¡Ya lo hablarás muchacho! Desde aquí podrás verlo todo. MANUEL: Dicen que son muy bonitos. SANTIAGO: ¿Es primera vez que los vienes a ver? (Manuel asiente.) Yo también... PATRIA: ¡Se les ve que son primerizos! ¿Están acabaditos de llegar? SANTIAGO: Llegué... llegué por... ¡El Mariel! PATRIA: ¿Y esa pena? SANTIAGO: (Mira al público.) Es que tú sabes... El Mariel... ¿Y usted? MANUEL: ¿Cómo que "usted"? ¡Tú, mi hermano! ¡Déjame gozar a lo criollo que ahorita me empiezan a decir "Mister"! Me llamo Manuel. Yo llegué hace dos años; y el resto de mi familia hace un año. ¡Todavía huelo a la isla! ¡Estamos fresquecitos en el exilio y todo es una novedad! PATRIA: Pues tienes cantidad que ver. Esta playa está llena de gentes de todas partes del mundo. SANTIAGO: Cada uno con su historia de cómo llegaron... PATRIA: A unos les fue más fácil y a otros... SANTIAGO: ¿Quién es esa mujer? MANUEL: Debe ser una de esas desamparadas que andan por Miami. Más bien parece una loca... PATRIA: Esa es Julieta... Ella tampoco podía faltar en un cuatro de Julio. SANTIAGO: ¿La conoces? PATRIA: Llegó hace muchos años... Dicen que... (Se interrumpe con la entrada de Julieta.)
-PRIMER ACTO-
LA LOCA DE HIALEAH PERSONAJES: JULIETA SOLARES NEMECIA POLICIA BALSERO 1 BALSERA 2 RAMON (ROMEO) PALMA FELICIANO
-ESCENA I- LA PLAYA JULIETA ENTRA CON UNA MALETA. JULIETA: ¡Miami! ¡Mi infierno bajo el sol! ¡Ya me conozco esta playa de memoria! Cada día una nueva cana, una arruga más profunda y esta maleta acabando con mi espalda. Todos me están mirando con ojos curiosos. ¡Pero yo no soy un chisme nuevo, ni una historia para entretener a nadie! ¡Soy Julieta Solares! Una pobre mujer a la que llaman... ¡Bah, ya les dije bastante! (Sube al escenario.) ¡Ay, Romeo, lo que yo soy capaz de hacer por ti! Nada impedirá que venga a esperarte. Apenas vengas nos casaremos. ¡Yo no vine a este país a gozar de la buena vida! ¡Vine a luchar por ti! Hoy el mar está sereno. A ver si no se me olvidó nada. (Se sienta. Mira dentro de la maleta.) Primeros auxilios, crema para tu piel, tu toalla, la bata de baño, tus espejuelos de sol, agua. ¡Sólo falta nuestra canción favorita! (Saca una grabadora y se escucha "Lágrimas Negras" mientras se arregla. Saca unos binoculares y rastrea el lunetario.) ¡Otro cuatro de julio que paso sola!
-ESCENA II- CASA DE JULIETA SE ESCUCHA LA TELENOVELA. ENTRA NEMECIA Y SE SIENTA A MIRAR EL TELEVISOR. JULIETA: Mi hermana Nemecia... Es un compendio de hemorroides, presión alta, malas digestiones, estreñimiento y todo lo demás que aqueja a su grupo; las socias del Club Patriótico Cubano. Su vida es ir al doctor, a misa, poner un vaso de agua -¡por si los espíritus existen!-, la vela a San Antonio que encienden las solteronas, escuchar los boleros de su juventud y comer el lechón que le mata las arterias. ¡Ah, y ver las telenovelas! Hoy se le acaba la que siguió fielmente durante ciento veinte capítulos. ¡Ciento veinte días viviendo el amor de otros! Mira que venir al exilio para vivir ilusiones que toma prestadas al televisor. ¡Nemecia haz algo con tu vida! Ni caso me haces, prendida de la última lágrima del sueño que hoy se te termina. Tanto que luchamos para que nos dieran la salida del país para ser libres y ahora vives encerrada en esta casa como una ostra. ¿Acaso no nos fuimos de allá para poder vivir? ¿A esto le llamas vida? (Imitándola.) "¡Ay, se me rompió el carro, cerró la factoría, se descompuso el aire acondicionado, ya vienen los impuestos, las credit cards están repletas, la... (Tocan a la puerta.) ¡Deja la novela y abre la puerta Nemecia! (Nemecia sale y entra.) NEMECIA: ¡Es la policía! JULIETA: Cálmate Nemecia que no es el Comité de Defensa. ¡Estás en la Yunaiestey! ¡Ay hija, el miedo se te ha quedado metido en los tuétanos! Hay que averiguar qué desea. Pase oficial. POLICIA: (Entrando.) Buenas. ¿Aquí vive Julieta Solares? NEMECIA: Sí señor... digo; oficial... es mi hermana. ¡Ay, Dios mío, qué habrás hecho Julieta? POLICIA: ¿Puedo hablar con ella? (Mira el televisor.) ¿Esa es "Los ricos también aman"? NEMECIA: ¡Tan buena! ¡Hoy se acaba! POLICIA: Yo no la veo, pero a veces me siento con mi mujer y... NEMECIA: (Lo interrumpe.) ¡Alfredo de la Guardia va a confesarle a Fabiola Ríos quién es su madre! (Los dos miran el televisor. Julieta saca un periódico de la bolsa.)
-ESCENA III-
LA PLAYA LUZ A LOS BALSEROS QUE SE ABRAZAN GRITANDO ALEGRES. TODOS: ¡Miami, Miami, Miami! JULIETA: Hasta el perro ladró con las últimas fuerzas que le quedaban. BALSERO 1: ¡Caballeros que vamos a hundir la balsa! Miren que todavía estamos en lo profundo y los tiburones... JULIETA: Al rato la balsa quedó varada en la arena. BALSERA 2: ¡Ay Virgencita de la Caridad, gracias! BALSERO 3: ¿Chica qué dice allí? BALSERA 2: (Leyéndolo textualmente.) "Jolidei Beach Motel". BALSERO 1: ¿Y allí? BALSERA 2: ¡Oye cálmate, que mi inglés es de uan, tu, tri... BALSERO 3: ¿Pero es Miami? JULIETA: ¡Claro que es Miami! Ese sueño de cinco letras. BALSERO 1: Tenemos que encontrar la dirección que traemos. JULIETA: Dejaron atrás la balsa con una despedida de agradecidos amigos. Temblando del frío, el hambre y el cansancio, se dirigieron al Seven-Eleven que los atrajo con su anuncio de neón. (Los balseros salen. Agita el periódico.) ¡Aquí está todo escrito! ¡No me vengan con que son inventos de loca! ¡Cuatro personas en una balsa cruzando las noventa millas! ¿Cinco balseros? ¿Cuatro? ¿Cuántos virgencita? (Canta.) "Cuatro balseros en una balsa; huyendo del Partido, del ojo vigilante, con el culo mojado de los oprimidos, cinco balseros flotando; soñando con el rico exilio, Superman y Pecos Bill, el oro en el piso, un perro sato de pulgas comido; cansado del hueso racionado, de hacer la guardia, prohibidos sus ladridos, cuatro balseros, cinco balseros; al mundo del exilio sean bienvenidos". (Carcajada.) ¿Qué cuándo comenzó todo?
-ESCENA IV-
LA HABANA JULIETA: ¡Ah, el malecón de La Habana! ¡Esa poesía hecha mar y ciudad! Donde amaino mis angustias refrescándome el calor con ráfagas de brisa, refugiada en el ancho mundo del horizonte, que era lo único sin barrotes que me iba quedando. Soñaba que me iba con los barcos en la lejanía; estaba tan acorralada que le había confiado mis esperanzas a imágenes que pasaban fugaces en altamar. RAMON: (Entrando.) ¡Qué calor! ¿No tiene sed? JULIETA: Permanecí tan de piedra como la farola del Morro. (Ramón sale.) Seguí contando las nubes, como contaba los días que me faltaban para irme. (Ramón entra con dos vasitos de cartón.) Regresaste a la hora... RAMON: Compré estas limonadas. Tuve que caminar veinte cuadras. ¡Por favor acéptala! JULIETA: Ya esos gestos galantes no se usan. Comprendí que no buscabas una presa fácil, que eras diferente. ¡Nuestro amor se selló con una limonada! Me llamo Julieta. RAMON: Ramón Palma, pero puedo ser el Romeo de una Julieta... JULIETA: Allí mismo comenzamos a luchar contra la imposibilidad de nuestro amor.
-ESCENA V-
LA CASA POLICIA: (Entrando va a ellas) Busco a Julieta... (Nemecia la señala.) ¿Usted es la señora... JULIETA: ¡Señorita! Me conservé pura y virgen para él... NEMECIA: (Entrando con el café.) Le colé un cafecito. ¡Ay, Virgencita de la Caridad, seguro que la gente allá no tienen ni qué desayunar y nosotros aquí en la abundancia. ¡Ay, Dios mío, hasta cuándo, que desgracia, yo no veo... JULIETA: ¡Nemecia! POLICIA: ¿Conoce esta letra? (Nemecia lee.) NEMECIA: Es nuestra dirección Julieta. (Se lo da.) JULIETA: ¿Cómo no iba a conocerla? Guardaba sus cartas atadas con una cinta roja y entre rosas secas. Siempre las finalizabas: "Tuyo hasta la muerte. Romeo". Romeo y Julieta era nuestro secreto mensaje para burlar a los enemigos que siempre tiene todo amor. También era la realidad de nuestra pasión: ¡Romeo y Julieta separados por noventa millas! ¡Miami y Cuba; los Montescos y Capuletos que nos separaban! ¡Éramos tan felices en las calles de una Habana tan odiada cuando se vivía, y tan amada en la distancia! Me tocabas y mi piel renacía, si me hablabas al oído tu aliento me quemaba, si te olía los olores mis pezones brincaban. Tu pecho musculoso, tus muslos de hierro, tu boca pulposa... ¡Ya no puedo más! ¡Vamos para mi casa! RAMON: (Rehuyéndola.) ¡No puedo Julieta! JULIETA: (Persiguiéndolo.) ¡Tómame entera Romeo! RAMON: ¡No me atormentes Julieta! El Comité de Defensa de tu cuadra sabe que te vas, si me ven entrar me pueden denunciar. En el Ministerio dudarán de mí por andar contigo y nunca me darán ese viaje que tanto espero para poder quedarme; llevo cinco años trabajando como un mulo para que me lo den. Yo también tengo ganas de ti mi amor. Cuando nos encontremos en Miami ya tendremos bastante tiempo. (Sale.)
-ESCENA VI-
LA PLAYA JULIETA: Así nos separó el Estrecho de la Florida. ¡Dios mío, el miedo y la geografía preservaron mi virginidad! ¡Esta es tu letra! ¡Ahora sí que vamos a consagrar nuestro amor! NEMECIA: Fueron los turistas los que hicieron famosa a mi hermana. Decían que tenía un aire de misterio, novedoso. Sólo sabían que un día había llegado desplegando esas cosas que nunca vendía ni usaba, escuchando una y otra vez la misma canción. La fotografiaban como una rareza turística. Después vinieron las cámaras de televisión, los reporteros, la radio: "¿Cómo se llama, de dónde viene, qué son esas cosas, qué busca en el mar... (Julieta canta.) ¿Por qué esa canción?" Hasta que los cansaba su silencio y se marchaban. (Sale.) JULIETA: El administrador del Seven-Eleven miró en su reloj que era la una de la madrugada y pensó que esa iba a ser una noche lenta. Los balseros entraron... BALSERO 1: ¡Señor! JULIETA: Con la facha que llevaban creyó que lo iban a asaltar. Les preguntó: "¿Quiénes son ustedes?" BALSERO 1: ¡Cuba! ¡Cubanos! ¡Balseros! BALSERA 2: (Textual.) ¡Jel, jel, el! (Señalándose la boca abierta. Textual.) ¡Water! BALSEROS: ¡Agua, agua! JULIETA: El administrador comenzó a gritar: "¡Feliciano, Feliciano! ¡Al fin algo que entendían en medio del inglés incomprensible del administrador! ¡Feliciano; un nombre que les sonó a gloria! ¡Bendito sea Puerto Rico! Cuando vino Feliciano el administrador le dijo: "Tú que hablas español, mira a ver qué quieren". FELICIANO: ¿De dónde son ustedes? JULIETA: ¡Cuba! ¡Sólo cuatro letras que lo explican todo! BALSEROS: ¡Agua, agua! JULIETA: Feliciano y el Administrador no dieron abasto sirviéndoles el agua. Después apareció una caja de doghnuts. ¡Con orden caballeros! ¡Hay para todos! ¡En un momento no se van a matar noventa millas de hambre! Hasta el perro de dos mordiscos se tragó cuatro. SE ESCUCHA LA SIRENA DE LA POLICIA. ENTRA EL POLICIA. POLICIA: ¿Cómo han podido desembarcar sin que nadie los viera? BALSERO 1: (Va al Policía y le da el papel) ¿Dónde queda Hialeah? JULIETA: (Como enajenada corre por todo el escenario.) ¿Dónde queda Hialeah, dónde queda Hialeah, dónde queda Hialeah? ¿Dónde quedo yo? ¿Dónde quedas Romeo? ¿Dónde estamos todos? (Regresando lentamente a su silla.) ¡Separados por noventa millas de una utopía truncada! ¡Cómo amaba esas piedras viejas, esas palmas, ese sol! ¡Ay, que falta me haces Habana! ¡Ay, que falta me haces Romeo! (Toma un periódico que corta en tiras. Alegre.) ¡Me quiere! (Triste.) ¡No me quiere!... (Lo repite hasta el final.) ¡Me quiere, me quiere!
-ESCENA VII-
LA HABANA RAMON: (Entrando.) Te compré un perrito, lo llamaremos Mercutio como el amigo de Romeo. Irá creciendo entre nosotros con su rabo inquieto y su hocico frío, ayudándonos mientras la salida no llegue... JULIETA: Ya me habían inventariado la casa, confiscado mi viejo Chevrolet, la cuenta en el banco, las joyas, el corazón, la sangre... ¿Qué más quieren para dejarme ir? Le confiaba a Mercutio mi terror por tenerlos que dejar en esta cárcel grande. Todos los que pasaban tenían que ver con un perro tan hermoso. ¡Es que era la prueba del amor en un país desamorado! ¡Cuídame a Romeo, Mercutio! RAMON: ¡Que lindo vestido! JULIETA: Tuve que comprarlo con casi toda la comida que nos dan por la libreta. Pero Nemecia y yo nos apretaremos la barriga... RAMON: ¿Vas a pasar hambre por comprar un vestido? JULIETA: Sabes que Inmigración te exige salir vestida elegante... Acuérdate que aquí hay de todo... Este es el vestido de... ¡Júrame que vas a traer a Mercutio contigo! ¡Mira que esto no es vida ni para un perro! RAMON: ¡Te lo juro! JULIETA: Detrás de mí se cerró la cortina de odio que puso nuestro amor a ambos lados. Me vi sin ti en esa aduana donde le decimos adiós a la isla, a la patria, la familia, los recuerdos... Nos separaron los cristales de lo que llaman "La Pecera", donde tras cortinas ocultan a los que se van, porque de aquí "nadie se iba". RAMON: Aunque no me den el viaje nos vamos a ver... JULIETA: Ya tenías el mar en los ojos, olías a brisa marina. Sólo lo entendí cuando te convertiste en una obsesión en el exilio, cuando te necesité para vivir. Pero en ese momento yo no entendía nada, perseguida por el dolor preguntándome; ¿por qué tenía que dejar mi isla, mi mundo, mi amor? ¡Pero ya llegué! Pronto te tendré entre mis brazos. Me hice dueña de este pedacito de playa. (Mira con los binoculares.) Espiando un mar que un día amanecía tranquilo como una suave cama de bodas, y al otro agitado como un infierno. Sorda y ciega a los ruegos de Nemecia.
-ESCENA VIII-
LA CASA NEMECIA: ¡No vayas más a la playa Julieta! ¿Qué dirá la gente, qué dirán las socias del Club Patriótico Cubano? JULIETA: ¿Cuándo vas a entender que el amor nos hace hacer cosas extrañas? ¡Locuras! NEMECIA: Lola me dijo que te llevara al psiquiatra. Dicen que hay un espiritista muy bueno en Kendall. Rosa me aconsejó una medicina para el cerebro. Dicen que los electro... JULIETA: Me encerraste con llave en mi cuarto pero me escapé. NEMECIA: ¡Julieta, te conseguí una cita romántica! JULIETA: ¡Aquel cubanazo, que se pasó toda la noche hablando de lo rico que era en el exilio y todo lo que dejó en la isla; ¡el marqués de "¡¡Yo tenía!!", que era dueño de media isla! Te gastaste el dinero en comida y el figurao de lo que no éramos. Después me trajiste un espiritista, un santero, una gitana, un astrólogo... NEMECIA: Lo hice por el amor que te tengo Julieta... JULIETA: Ese mismo amor te impide comprender el mío por Romeo. (Entra el Policía.) La solución llegó con el policía del Border Patrol. ¡Esta es la letra de Romeo! POLICIA: ¿Romeo... Julieta? NEMECIA: Se va a creer que estás... POLICIA: Su nombre es Ramón Palma... JULIETA: (Súbitamente enajenada.) Ramón Palma, Romeo Ramón, Palma Ramón, Romeo Palma. ¿Por qué me preguntan por él? ¿Qué quieren de mí? ¿Por qué le preguntan a Julieta? ¿Qué quiere la policía con Palma Solares Julieta Ramón? NEMECIA: ¡Cálmate Julieta! POLICIA: Nos tiene que acompañar. JULIETA: ¡Quieren que reclame a Romeo! ¡Al fin nos veremos después de tantos años! Unas canas no importan Nemecia; dice el tango que veinte años no es nada. Me detengo ante la puerta donde sé que me estás esperando. ¡Tienes que decirme nuestra palabra secreta Romeo! Si no te identifico el Border Patrol no te va a soltar, si no te sueltan no puedes ir a Hialeah, si no vas a Hialeah no podrás comerte los primeros frijoles negros del exilio. ¡Ni podrás comerte lo que te guardé durante tantos años... SANTIAGO: ¡Ay, Patria! ¡Sigue contando! PATRIA: Hasta Mercutio se fue volviendo famoso; ahora todos dicen: "La Loca de Hialeah y su perro". SANTIAGO: ¡Mira lo que me está haciendo este perro en la pierna! ¡Fuera que yo no soy perra! Tienes que quitarle esos malos hábitos que se trajo en la balsa. ¡Perro sato, sarnoso, pulgoso! PATRIA: ¡Lo único que no se le puede decir es revolucionario porque huyó en la balsa! JULIETA: Te curaré las quemaduras, te pondré la pijama suave, los espejuelos, te perfumaré, te... te... Estabas a la altura de Islamorada, allí te recogieron los guardafronteras; solito, batallando contra las aguas, flotando en medio de tu desesperación. ( Entran los balseros)
-ESCENA IX-
LA PLAYA BALSERO 3: Cuando Ramón comenzó a sentirse mal nos dió un papel cubierto por un nylon; era una dirección en Healeah. Calculamos que el viaje duraría cuanto más tres días... Nos agarraron dos tormentas, la balsa comenzó a desarmarse, se acabó la comida y el agua, los tiburones... Llevábamos dos semanas a la deriva, cuando se tiró al mar en medio de la noche delirando por la insolación, la sed y el hambre. (Julieta busca con los binoculares.) BALSEROS: ¡Ramón, Ramón, Ramón! JULIETA: No te podían ver pero escuchaban tus gritos incomprensibles; ¡gritabas nuestra frase secreta para que yo supiera que habías llegado! Gritabas aquello de... ¡Me lo tienes que decir! (Julieta sale.) SANTIAGO: ¡Ay, qué romántico Patria! MANUEL: ¡Qué triste, Santiago! PATRIA: ¿Y cómo tu llegaste Manuel?
-EL VIAJE DE LA GAVIOTA-
PERSONAJES: JOSÉ MANUEL ROSA MARIA CHEO La acción en La Habana.
-ESCENA I-
CASA MANUEL: Cuando llegue a Miami lo primero que voy a hacer es comprarme un tremendo carro... ¿Y tú mamá? MARIA: Yo me conformo con que ustedes me compren una casita en la playa... JOSE: ¡Dalo por hecho mamá! ROSA: Yo terminaré mis estudios: ¡la bióloga Rosa Suárez! ¿Y tú mi maridito lindo? JOSE: ¡Ser libre! MANUEL: Eso lo queremos todos. Pero antes necesitamos llegar... JOSE: ¡Tenemos que irnos de a como sea! ROSA: Lo que necesitamos es acción. MARIA: ¡Y los dólares! (Las dos salen.) MANUEL: ¿Qué te parece cómo llegó la balsa de Cheo Avila? Dicen que ya compró un restaurant, que la mujer puso una peluquería y los hijos montaron un garaje... JOSE: ¿En un mes? ¡Se ve que estamos desesperados! Aunque aquí dicen que allá llueve oro, pero yo creo... MANUEL: ¡Si Cheo llegó nosotros también! Bueno voy a ver cómo anda "el asunto". (Sale.) MARIA: (Entrando seguida de Rosa.) ¡Mi radio! ROSA: ¡Y el reloj que compré en bolsa negra! JOSE: ¡Cállense ya! Las van a oír el Comité de Defensa y vamos a terminar en la cárcel. Los tuvimos que vender para lo que ustedes saben... Nadie quiere los pesos; ¡no sirven para nada! ROSA: Esa balsa nos va a dejar encueros. Ya no queda más nada que vender. Sólo falta que nos metan a jineteras para conseguir las cosas. MARIA: ¡Serás tú porque yo... JOSE: Tenemos que sacrificarnos si queremos llegar. ROSA: ¿¡Tú quieres que yo... JOSE: ¡No es eso chica! Nos faltan algunas cosas, y de qué nos sirve nada si lo vamos a dejar todo... MARIA: ¡Y si no llegamos nos vamos a quedar con una mano alante y otra atrás! JOSE: Lo que mi hermano y yo hacemos es también por ustedes. Si nos agarran comprando esas cosas... ¡Esos desgraciados se aprovechan de nuestro desespero, para cobrarnos todo a precio de oro! ROSA: ¡Este es el único país donde una rueda de goma vale más que un televisor! JOSE: Ya tenemos la brújula, los barriles, la lona, los remos... Cuando tengamos las sogas y las maderas... ¡Lo armamos todo y... ¡pal agua! (Abrazando a Rosa.) Cuando lleguemos a la Sawsera te voy a comprar... CHEO: (Entrando.) ¡Caballeros traigo la última! ¡El bodeguero se fue con su familia en una balsa! ¡A los siete se los comieron los tiburones! MARIA: ¡Ay, Bebo, eres un ave de mal agüero! ROSA: ¡Mira, vete de aquí con tu salazón para otra parte! CHEO: (Marchándose.) Creí... Como ustedes eran tan amigos del bodeguero... ¡Que mal agradecidos! ROSA: ¡Pobrecitos... hasta el niño! No se me había ocurrido que podíamos... Mejor esperamos para irnos en el avión.... JOSE: ¿De dónde coño vamos a sacar dólares para cuatro pasajes? ROSA: Bueno si tiene que ser así... ¡Conmigo no cuenten! (Sale.) MARIA: ¡Ni conmigo¡ Ahora mismo me sacan esas cosas! ¡Si el Comité de Defensa nos registra la casa... ¡Ay, Dios mío! (Marchándose tropieza con Manuel que entra.) ¡Yo no voy a engordar ningún tiburón! (Sale.)
ESCENA II
MANUEL: ¿Qué bicho picó a mamá? JOSE: ¡Se rajaron! MANUEL: ¿Ahora que estamos metidos hasta el cuello en esto? ¡Ah, no... ¡De aquí nos vamos hasta en una tabla! JOSE: (Deteniéndolo.) No las vas a convencer. ¡Tienen miedo! ¿Ahora qué hacemos? Nadie va a querernos devolver las cosas... MANUEL: A no ser que sólo tú y yo.. JOSE: Mira mi hermano, para serte sincero; ¡me estaba cagando en los pantalones! ¡Le tengo pánico al mar y los tiburones! No te lo dije porque era tanto el desespero... MANUEL: ¡Vamonos por la base naval de Guantánamo! Cruzamos la cerca y... JOSE: ¿Estás loco? Está rodeada de minas. Pedro el Cojo pisó una que le voló la pierna y encima de eso le metieron cinco años de cárcel. MANUEL: Y con ese miedo que le tienes al mar, ni pensar en entrar a la base nadando... JOSE: Sino nos agarran los guardafronteras, no están esperando los caimanes... MANUEL: ¡Es mejor que me coma un caimán antes que seguir aquí! JOSE: ¿Y si nos metemos en una embajada y pedimos asilo? MANUEL: Todas están custodiadas por soldados con órdenes de disparar. Aunque logremos entrar el embajador nos puede devolver a la policía. JOSE: Dicen que a los griegos si les pagan te sacan escondido en sus barcos. MANUEL: Te cobran mil dólares y te tiran al mar. ¿Conoces alguien que se fue con ellos y escribió desde Grecia? JOSE: ¿Y si nos robamos una lancha? MANUEL: Están vigiladas. De noche les sacan las piezas al motor... ¡Tiene que haber algo! ¡No podemos quedarnos aquí! (Ruido de avión.) ¡El avión! JOSE: Llevan un guardia armado en la cabina, y otro entre los pasajeros para evitar los secuestros... Y algunas veces a los que han llegado, los americanos los devuelven y cuando te agarran... ¡Treinta años... ¡Si no te fusilan! MANUEL: ¡No, no... ¡Escondidos en las ruedas! JOSE: ¡Los jodimos coño! MANUEL: Para no llamar la atención veíamos desde lejos a los aviones, nos aprendimos el horario del aeropuerto, hicimos un mapa, verificamos el cambio de guardia de los soldados que vigilaban, supimos por dónde entrar sin ser vistos... JOSE: Nos pusimos tres camisas; ¿Qué pensarían si en pleno julio nos ven con abrigos? Nada de comida, ni agua, ni orinar, ni nada. Cuando nos metiéramos en las ruedas del avión se nos interrumpiría la vida.
ESCENA III
MARIA: ¡Mira que no llevarnos! JOSE: ¡Mamá esto no es un viaje turístico! Malamente hay espacio para que las ruedas no nos aplasten. ROSA: ¿Te acuerdas que quiero unos Adidas? JOSE: ¡Y las medidas de tu ropa, el reloj, los jabones, el desodorante... MARIA: ¡Ay, hijos! Dicen que la vida allá... Júrenme que me van a reclamar. ROSA: ¡Si me dejan aquí yo me prendo candela! JOSE: ¿Qué estupideces estás diciendo? ¡Tú eres mi esposa, eres lo que yo más quiero! MANUEL: Tú también mamá... ¡Contigo hasta la Sawesera! MARIA: Bueno... Ay, Virgencita de la Caridad! ¿Llevan las cruces, la estampita de San Cristobal el patrón de los viajeros, el collar de Elegua el orisha de los caminos, el resguardo del espiritista... ROSA: ¿La oración del Justo Juez, el agua bendita de la iglesia, se limpiaron con un huevo, se bañaron con albahaca... MANUEL: ¡Sí, sí! Se nos hace tarde. (Tras una despedida salen.) ROSA: ¡Qué desespero! MARIA: ¡Qué cojones!
ESCENA IV
SONIDOS DEL AEROPUERTO. AMBOS CORREN A LA RUEDA DEL AVION. MARIA: Eran las siete de la noche cuando se escondieron en el hueco de las ruedas. Allí esperaron diecisiete horas... Apenas se podían mover para quitarse el calambre que sentían, el dolor del cuerpo entumecido, aguantaron porque no podían dejar el charco de orine que los delataría... ROSA: Temblaron por el frío de la noche, sudaron con el calor de la mañana, se les secaron los labios de la sed... (Ruidos del motor. Se persignan. El avión despega.) MARIA: ¡Ay, Virgen de la Caridad protégelos! ¡Ahí se va la sangre de mi sangre... (Rosa y María dicen adiós hacia el cielo, se abrazan y salen. Los dos estallan en gritos alegres.) MANUEL: ¡Cuidado José Manuel! ¡Agárrate bien mi hermano! JOSE: Me olvidé por la alegría... ¡Lo logramos mi hermano! MANUEL: Estoy pensando con qué cara nos le apareceremos a la familia "allá"; ¡veinte años sin escribirles a los gusanos porque creíamos en "aquello", y tenemos que irnos como unos perros apaleados! ¡Bueno, al menos cuando se enteren cómo nos fuimos no van a dudar que nos queríamos ir! JOSE: Mientras el avión cobra más altura más frío se pone. ¡Estoy temblando! MANUEL: Piensa en una playa caliente; con un mojito refrescante, una mesa llena de comida. ¡Cierra los ojos y míralo! JOSE: ¡Me da miedo cerrar los ojos! MANUEL: Te puedes entretener mirando las nubes... ¡Aquélla parece un barco! JOSE: ¿Dónde? ¡Ay! MANUEL: ¡Coño no mires para abajo! JOSE: ¡Si pasara una gaviota! MANUEL: ¿A esta altura? JOSE: Todo es posible ahora que tú y yo estamos volando... rumbo al paraíso. ¿Qué hora es? MANUEL: El reloj está congelado. Llevamos unas tres horas... ¡No pienses en el tiempo! JOSE: Tengo las manos moradas, se me quema la nariz, me duelen los pulmones, la cabeza me quiere estallar, tengo sueño... MANUEL: ¡Tienes que aguantar mi hermano! Agárrate a ese tubo con todas tus fuerzas. JOSE: ¡No me siento las manos... MANUEL: Dale golpecitos contra el tubo para que les devuelvas la circulación. ¡Y no te duermas coño! Nos está esperando el restaurante que queremos abrir, la casita en la playita, tu quieres tener un hijo. ¿Qué nombre le pondrías? ¡Háblame José! JOSE: ¡Gaviota... MANUEL: ¿Qué carajo estás diciendo? JOSE: Como una gaviota...
SEGUNDO ACTO
EL ULTIMO VUELO DE LA PALOMA
PERSONAJES: SANTIAGO LA PALOMA VECINAS 1-2 VOZ 1-2 MADRE REVOLUCIONARIO 1-2 ESTUDIANTE 1-2 POLICIA MARIELITOS 1-2 TÍA YEYO SOCARRÁS LÍDER DEL EXILIO
LA ACCION SUCEDE EN LA HABANA, MIAMI Y MANHATTAN.
ESCENA 1
LA HABANA SANTIAGO: Siempre supe que era diferente... VECINA 1: ¿Santiago el hijo de Yoya? ¡Qué desgracia la pobre; dicen que es una enfermedad! VECINA 2: ¡Prefiero que mis hijos me salgan unos asesinos! No voy a dejar que mis nietos jueguen con él para que no... VECINA 1: ¡Qué cruz le tocó a Yoya! SANTIAGO: ¿Y la que me tocó a mí? Me llevaron al psiquiatra, me dieron diez electroshock. Era un niño de diez años. Mis padres me decían... "Lo hacemos por tu bien hijo". "Cualquier cosa con tal de que seas un hombre". Me inyectaron glándulas para que me creciera "la cosita" -para los criollos el tamaño es muy importante-. Lograron que me saliera la barba a los doce años y me crecieran monstruosamente los testículos. Mis hermanos y primos... VOCES: ¡Huevón, huevón, huevón! SANTIAGO: Decían que podía preñar con mis huevos. Convirtieron mi niñez en psiquiatras, glándulas, electro shocks y humillaciones. Nada me importaba con tal de que me dejaran en mi mundo lleno de poesía y belleza. Temblaba mi corazoncito de once años, cuando en el cine Tarzán cargaba a Juana en sus brazos musculosos; ¡Era a mí al que llevaba de liana en liana! ¡Juana por un día! Ya sabía que el mundo no me quería y soñaba mis amores de película, creaba mi escondido paraíso para huir del mundo... No era fácil; en un acto de la escuela comencé a leer un poema que había escrito. Alguien gritó... VOZ 2: ¡Mariquita! SANTIAGO: Y la escuela entera; doscientas voces... VOCES: ¡Mariquita, mariquita, mariquita! (Corre, finalmente se oculta tras una silla. Pausa. Saca lentamente la cabeza, regresa al centro.) SANTIAGO: Por encima del bochorno, más allá del dolor de la burla, del miedo de saberme diferente, estaba aquel placer por estar en los ojos de todos. ¡Me gustaba ser notado, sentir que vivía, que tenía un sitio bajo el sol. ¡Toda mi vida ha sido una constante búsqueda de afecto! ¡Por favor una limosnita de amor! Aunque el precio de que me miraran era el desprecio, debo confesar que me gustaba, pues al menos era mejor que aquella casa fría, indiferente, donde la vergüenza de mi padre era el silencio, el bochorno de mis hermanos era el silencio, y mi madre... MADRE: ¡Ay Santa Bárbara qué yo te hice para que me castigues así! Si me lo vuelves un hombre te prometo vestirme siempre de tu color, iré de rodillas a la iglesia, y voy a... a... ¡No voy más nunca a comer lechón! SANTIAGO: ¡Ay, mima, si hace años que no vemos un lechón! Busca otra promesa. Era la sombra callada de aquella casa: ¡la presencia invisible! Quería saber si yo era real, si tenía derecho a existir. Un día no pude más... Tomé las cosas de mi madre, me escondí en el baño y me arreglé buscando un rostro para mi invisible presencia. Pero no salió ningún payaso; ¡tenía delante de mí ese ser hermoso que me miraba sin vergüenza, que no se burlaba, que me aceptaba como yo era! ¡Al fin tenía una amiga en esta casa donde nadie me quería! MADRE: ¿Santiaguito qué haces en el baño tanto rato? SANTIAGO: Me desarreglé con prisa. No la volvería a ver en mucho tiempo... MADRE: Santiaguito le pedí al padre Ferrer que te ayudara. SANTIAGO: Tanto quería de verdad ser como todos, que recé e hice cada arrepentimiento que me pidieron. ¿Y qué escuché? "¡Pervertidos, pecadores, degenerados, van a morir en las llamas del infierno! ¡Maldito sean!" Más nunca pisé una iglesia. ¡Tiene que haber algún Dios para mí! ¡Después de eso me quedé sin el cielo ni la tierra! ¡Estaba solo!
ESCENA II
SANTIAGO: Un día mis hermanos rompieron mis poesías y echaron las hojas en mi cama. Me escondí en el patio para llorar. Desde lo más profundo de mí ella regresó diciéndome: "Dame vida Santiaguito" (Se arregla.) ¡Allí estaba hermosa, radiante! Me dijo: "Ahora vamos a pasear". ¡No, no... Pero ya se había posesionado de mí. ¡La Habana era tan linda de noche! VOCES: ¡Ay, qué loca! SANTIAGO: (Queriendo esconderse.) Me dio pena, terror... Pero ella me empujó, me remeneó las caderas... VOCES: ¡Loca, loca, loca! SANTIAGO: En medio del griterío me sentí orgulloso; al fin notaban que exsistía, me devolvían mi identidad humana. ¡Aquella fue su noche! Aun no tenía nombre hasta que... VOZ 1: ¡Palomita! SANTIAGO: ¡Tuve nombre para llamarla! (Al grupo.) ¡Así nació la Paloma!
ESCENA III
SE ESCUCHAN DISPAROS, HIMNOS, VITORES. ETC. SANTIAGO: ¡Triunfó la revolución! Una noche que caminaba por la Rampa... REVOLUCIONARIO 1: ¡Aquí se acabaron las contemplaciones con los desviados, los pelitos largos, los pantalones estrechos y las minifaldas! SANTIAGO: Un grupo comenzó a rodearme, acercándose, mirándome, un miliciano sacó una tijera para pelarme, una vieja cogió una cuchilla para cortarme el pantalón. VOCES: ¡Antisocial, desviado, contrarevolucionario, maricón! SANTIAGO: Medio rapado y casi encuero me lancé a correr perseguido por la turba. (Se esconde bajo la silla.)
ESCENA IV
SANTIAGO: Un día al salir de mi casa un policía me detuvo acusándome de conducta impropia. Ni llamaron a mis padres ni me hicieron juicio... (Toma el cártel con su número de ficha policíaca y posa de frente y perfil.) ¡Mi primera ficha de las muchas que me harían! Era menor de edad, pero me mandaron con los delincuentes para el vivac de la cárcel del Príncipe. VOZ: ¡Carne fresca! SANTIAGO: Esa noche... fueron cinco... Después cada noche; siete, ocho, diez... Me soltaron al mes; tenía dieciséis años, una gonorrea y una sífilis... En lo alto de la prisión había un enorme letrero: "La revolución respeta la dignidad del hombre". ¡Entre esas piedras coloniales dejé mi inocencia! Unos meses antes de graduarme hicieron una asamblea de depuración en la Universidad...
ESCENA V
ESTUDIANTE 1: ¡Quiero denunciar a Santiago porque no está claro políticamente; no hace guardia, no es miliciano, no pertenece al Comité de Defensa ni a los Jóvenes Comunistas. ESTUDIANTE 2: Luce muy afeminado... Le gusta el ballet... Se arregla las uñas... ESTUDIANTE 3: En el baño me miró... En la clase me rozó un muslo... SANTIAGO: ¿Tengo que confesar para poder graduarme? Dando un ejemplo de autocrítica revolucionaria, pido que me perdonen mis errores y apatía política y me admitan de nuevo en el carro de la revolución. Estoy dispuesto a cualquier cosa, pero déjenme graduarme, no boten así tantos años de estudio. VOCES: ¡No, no, antisocial, desviado, pervertido, contrarevolucionario! SANTIAGO: Salí expulsado entre piedras, huevos y tomates. ¡La patria perdió un médico! Ni siquiera pude trabajar como enfermero. Como tenía mi "arte" me pusieron a decorar tiendas. ¡En medio de tanto odio la Paloma creó un mundo de belleza! VOCES: ¡Qué bonito, que original, qué manos! REVOLUCIONARIO 2: ¡Ciudadano! Hemos decidido enviarlo a trabajar en el sótano cargando cajas; así evitamos que tenga ningún contacto con la juventud.
ESCENA VI
CAMPO DE CONCENTRACION DE LA UMAP SANTIAGO: ¡Pero la patria no descansaba y calladamente hicieron una lista de antisociales, testigos de Jehová, santeros, espiritistas, ñañigos, apolíticos, disidentes, artistas, y todo el que cabía en la lista... Dio mi nombre el patriota, la beata, la solterona, el moralista, el macho, el adultero, las viejas y los que se habían acostado conmigo. Con fuego escribieron mi nombre para la solución final... (Corneta militar.) ¡Me mandaron para la UMAP; "Unidades Militares de Ayuda a la Producción"! Unos campamentos en Camaguey que tenían alambradas electrificadas, torres con ametralladoras y perros. ¡Caña, caña y más caña! ¡Y después dicen que el verde es el color de la esperanza! La Paloma entró calladita, discreta... ¡Aquello estaba lleno de fieras! VOCES: ¡Boba, fina, comemierda... SANTIAGO: No me querían porque aun entre ellos yo era diferente. Entonces la Paloma me dijo lo que tenía que hacer. ¡Qué coño es lo que está pasando, que salga una que la voy a rajar de arriba abajo! ¡Yo soy la Paloma, la mandamás, la jefa de la baraca! Así nació la Paloma violenta y brutal que me sirvió para sobrevivir en aquel infierno, donde se me acabó la última inocencia que me quedaba. ¡Dios mío, las manos de golpe que nos daban los soldados! Si no cortaba mi cuota de caña, a la noche me ataban desnudo a un palo para darle de comer a los mosquitos, me colgaban en el aire por los pulgares, me enterraban en la tierra hasta los hombros... Decían que la Paloma era débil y amujerada, pero donde los "machos" callaban ella resistía, burlándose de sus verdugos que querían transformarla con un machete en la mano porque: "¡El trabajo los hará hombres!" Protestamos, escribimos, denunciamos, pero la mayoría aplaudía nuestra estancia en el horror. Hasta se pusieron de acuerdo los enemigos; los allá y los de aquí. ¡Nadie escuchó! El plan era matarnos, volvernos locos, suicidas, tuberculosos, anémicos. ¡Pero éramos de corcho y sobrevivimos! Quizás ustedes probaron el azúcar de la caña que yo corté; bañada con mi sangre. Salí con tres partiduras de cabeza, una costilla fracturada, sordo del oído izquierdo, ochenta y tres golpeaduras, un millón de insultos, el alma quebrada y un odio terrible hacia esta isla y sus gentes.
ESCENA VII
LA HABANA SANTIAGO: No me dejaron regresar a los estudios, y al que salía marcado sólo le daban determinados trabajos; ¡con los cocodrilos en la ciénaga de Zapata, las canteras de cal, hacer carbón... Si no los aceptabas te mandaban a la cárcel por la Ley de la Vagancia. ¡Ese fue el regalo de la patria por tres años de infierno! Me mandaron a limpiar baños. Defecar tiene su filosofía; el poderoso y el simple lo hacen por el mismo hueco, así que en aquel baño sí se lograba la utópica igualdad. Del revés hice otra victoria; ¡no hubo baños más limpios, ordenados, ni perfumados, que los míos! ¡Hasta los adorné! Un día entró un patriota... REVOLUCIONARIO: ¿Qué es esto? SANTIAGO: ¡Adornitos! ¡Ay, compañero, no pretenderá que ponga la foto del máximo líder en un baño! REVOLUCIONARIO: ¿Y tú estás aquí todo el tiempo viendo a los hombres orinar... (Santiago suspira. Saliendo.) ¡Maricón coño! SANTIAGO: (Se persigna) Me mandaron para el cementerio de Colón a desenterrar esqueletos. De eso también hice una poesía; cuando todos tiraban los huesos sin compasión, yo los colocaba con amor en las urnas, ponía cintas de colores en las cruces, recomponía las flores secas en adornos de inusitada gracia, sin importarme la burla de los demás sólo interesados en arrancarles los dientes de oro. Estos son los despojos de la vanidad humana. Quizás tus carnosos labios un día me gritaron... VOZ 2: ¡Maten esa loca! SANTIAGO: Ya perdiste la lengua que es la peor perdición que nos han dado. Te perdono. Me convertí en la reina de los muertos. ¡Al fin aceptado aunque sea por unos esqueletos! Bastante silencio hay en la muerte, así que la patria esperaba que me convirtiera en un muerto más.
ESCENA VIII
POLICIA: (Entrando) ¿A ti es al que llaman la Paloma? SANTIAGO: A veces Palomita. POLICIA: Nos tienes que acompañar; ¡te vas del país! SANTIAGO: ¡Yo no quiero irme! ¡Esta es mi isla, mi gente... POLICIA: ¡Aquí no vamos a dejar una sola escoria! MARIELITO 1: Sin decirnos a dónde íbamos, nos metieron en una guagua custodiada por soldados con armas largas. MARIELITA 2: ¡Ay, yo creo que nos van a tirar al mar! SANTIAGO: Al menos así acabamos con esta condena; que no hay mal que dure cien años ni loca que lo resista. MARIELITO 1: En el puerto de El Mariel nos esperaban tres días de sed, hambre, insultos, patadas, culatazos, mordidas de perros, y picadas de mosquito en el campamento "El Mosquito". ¡Qué redundancia! SANTIAGO: El barco se llamaba "La Estrella de Tampa". Unos padres habían gastado todo su dinero en alquilarlo para recoger a sus hijos. Los hicieron esperar una semana donde hasta el agua le cobraban en dólares. MARIELITA 3: Metieron ochenta personas donde sólo cabían cincuenta. Los padres tuvieron que irse sin los hijos. SANTIAGO: ¡La patria, la isla... MARIELITA 2: ¿Cómo te vas a tirar al agua para regresar? ¿No estás mirando que no te quieren? ¡Esto es directo para Miami! SANTIAGO: ¡Ay, y no tengo maquillaje ni un trapo decente para que la Paloma haga una entrada regia! MARIELITO 2: ¡Caballeros el barco está haciendo agua! (Se arma el aquelarre.) SANTIAGO: Miren, allí; ¡Tierra! TODOS: ¡Miami, Miami Miami!
ESCENA IX
MIAMI SANTIAGO: En el campamento de Emigración me hicieron una ficha; ¡el que nace para que lo fichen las planillas le caen del cielo! Miraba desde la cerca el rostro de la libertad. Tal parecía que mi destino era siempre andar encerrado, mendigando el ser libre. Pronto pasó la novedad del primer chiclet, el primer McDonald's y la Coca-cola. De nuevo sentí la soledad de ser ignorado por todos. Hasta que... MARIELITA 3: ¡Paloma! TODOS: ¡Paloma, Paloma! (Santiago va al grupo, abrazos y besos.) SANTIAGO: ¡Gente del barrio! Repartí más besos que la reina del carnaval. MARIELITA 2: ¡Ay, Paloma, tu tía te vino a buscar! SANTIAGO: No te pongas triste. Seguro que pronto encuentras un patrocinador que te saque. Acuérdate; nos vemos en la Calle Ocho... (Últimos besos y abrazos.) TIA: A esta casa tienes que regresar a las diez, porque después no abro la puerta para nadie, hay que decirme a dónde vas y con quién andas, yo no entro en el relajo desvergonzado de los americanos, ¡esta es una casa cubana, religiosa y decente! ¿Y ese pantalón estrecho, qué dirán las vecinas de ese pelo tan largo? SANTIAGO: Es que como allá no lo podía tener... TIA: ¡Ni aquí tampoco! ¡Los hombres no se visten así! Ni siquiera tienes una guayabera para visitar a nuestras amistades. Tienes que salir con Lolita que es de muy buena familia; los Pérez tienen muy buena posición y son muy patriotas. SANTIAGO: Lolita era un encanto, ¡pero tenía un gusto para vestirse! La Paloma comenzó a pulirla, enseñarle cómo maquillarse, cómo vestirse, peinarse.¡Ay, Lolita hija, no camines como una jicotea! Los Pérez y los Díaz hacían planes para casarnos. ¡Hasta que Lolita y yo nos teñimos el pelo del mismo color. ¡A los Pérez y los Díaz les dio una apoplejía! (La Tía da un grito y le tira al centro la maleta.) La Paloma y yo nos vimos botados en la calle, pero éramos libres y felices, pese a que la gente te pone cartelitos para degradarte: "Los marielitos son todos locos, delincuentes y desviados". ¿Acaso no hay sitio en la democracia para los locos, los delincuentes y los desvíados, como lo hay para los políticos corruptos, empresarios explotadores y banqueros lavando dinero? Allá antisociales y aquí marielitos... Haciéndome sentirme de nuevo una basura, lo que esta vez capitalista. Viví como un turista en Miami. Ciudad tan generosa que no me cobró un penny por vivir en sus parques, dormir bajo sus puentes, bañarme en sus canales y mendigar en sus bulevares. ¡Eso sí es democracia! Podía haber vendido drogas; aquí era tremendo negocio entre los "honrados miembros de la comunidad". ¡Pero yo no había venido al exilio a manchar las inmaculadas plumas de la Paloma! A nadie le importaba mi desamparo; eramos tantos mendigando que ya no partíamos los corazones, se acostumbraron a vernos como parte del paisaje de Miami. Cuando alcanzaban las limosnas escribía a mi madre: "Espero que cuando recibas esta carta te encuentres bien. Tengo un trabajo en relaciones sociales atendiendo al público y gano mucho dinero. Tengo una casa enorme y un carro del último año. Pronto te mando un paquete con de todo. Un beso de tu hijo Santiago". Un día me invité a un fabuloso banquete en la basura de un famoso restaurante criollo. Ustedes se lo pierden. ¡Este país es grande; comida gratis! Me convertí en un gourmet de la basura. La Paloma se refinó tanto que no me dejaba meter la cuchara en cualquier basura. Un día buscando mi banquete me vio el dueño: ¡Yeyo Socarrás! Con su bigotazo, su guayabera, cinco cadenas; la Caridad, Santa Bárbara, San Lázaro, el Santísimo y las Mercedes, el sortijón con el diamante, el Rolex y oliendo a Varón Dandy. ¡Un verdadero criollazo! Creí que iba a llamar a la policía y sólo atiné a decirle: "¡La comida de su basura es riquísima!" YEYO: ¡Yo puedo ayudarte! MARIELITA 3: ¡No le hables del Mariel! YEYO: Se me enfermó el lavaplatos. ¿Quieres trabajar unos días? SANTIAGO: Vine a este país a trabajar. YEYO: ¡Haces muy bien! ¡Este es el país de las oportunidades! SANTIAGO: Le pagaba dos dólares la hora al ilegal, a mí por ser paisano me pagó dos cincuenta. La Paloma cogió el control de la cocina; los platos rechinaban de limpio, los vasos brillaban, pulió los cubiertos y las cazuelas. ¡La Paloma terminó derrengada! Yeyo Socarrás no me dejó ir, pronto era lavaplatos, ayudante de cocina, encargado del almacén, limpiaba el restaurant, lavabas manteles, servilletas y decoraba las mesas. ¡Todo por el mismo sueldo! ¡Pero no me importaba porque algún día encontraría mis ratoncitos y mi calabacita que me conducirían al palacio de mi príncipe azul, que me sacaría de la cocina, la grasa y el sudor! En los días libres Yeyo Socarrás me hacía decorarle la casa, atenderle el jardín, pulirle la plata, lavarle el carro y bañarle los perros; me pagaba dejándome comer en la cocina con la servidumbre y regalándome la ropa que no quería. Yo ahorraba; mis vacaciones era ir a mirar los canales. ¡Al fin pude mandarle un paquete a mi madre! Otro criollo me alquiló un garaje. ¡Mi primera casa en el exilio! Por no perder las raíces y ver si podía hacer algo por la patria, iba a las reuniones de la Organización Patriótica... MARIELITA 3: Yo también fui en un tiempo... El himno nacional, el primer llanto, el juramento patriótico, la nostalgia del destierro y los discursos... LIDER: ¡Nos han mandado toda la basura para Miami! En especial los pervertidos y desviados, con sus depravaciones que abochornan al exilio. ¡Deberían ponerlos a todos presos para que no contaminen a nuestra juventud! ¡En el exilio no los queremos! SANTIAGO: ¿Dónde estoy? ¡Pa' su madre! Me voy de aquí pal carajo!
ESCENA X
NEW YORK SE ESCUCHA LA CANCION "NEW YORK-NEW YORK". SANTIAGO: ¡La tierra prometida! ¡Ay, mira Paloma, el Empire State, la Estatua de la Libertad, la Quinta Avenida! Nos dolieron los pies de tanto caminar. ¿No me van a gritar, ni señalarme? ¿Volveré a ser ignorado también aquí? ¡No me hagan eso por Dios! ¡Señálenme, búrlense, ríanse, pero no se queden callados como si yo no existiera! ¡Si me falla Nueva York no tengo donde meterme! ¡Esta Palomita voló hasta aquí en busca de amor! ¡Paloma, no puedes perder el último intento de paraíso! ¡Vamos a hacer algo! Le compré los mejores maquillajes, los vestidos más sensuales, las pelucas más bellas, los perfumes más caros... La Paloma provocó con sus gestos... ¡Nada pasó! Entró a un bar pero todos siguieron mirando el fútbol, salió con una sombrilla dorada en un día sin lluvia, se puso una capa verde con girasoles, una boa de plumas, una peluca plateada, se remeneó delante de un policía para que le dijera algo... ¡Estaba sola en la Gran Manzana! ¡Ay, Paloma, añoras aquellos soldados de la UMAP, que te decían oprobios pero al menos tenías el humano contacto de los golpes y el odio... Suspiras por los gritos de las viejas patriotas de tu barrio. ¡Si te estuviera vigilando el Comité de Defensa! Quisieras sentir de nuevo el terror de que te van a llevar preso. ¡Cualquier cosa menos la soledad de esta ciudad coño! MARIELITA 3: ¿Qué vas a hacer Paloma? SANTIAGO: ¡Hoy es un día especial! ¡Nueva York me va a mirar, el mundo sabrá que existo, saldré en los periódicos! ¡Vas a ser famosa Paloma! ¿Estás lista para volar? (En el grupo la aplauden. Hace una reverencia.) ¡Señoras, señores...
LOS CAMINOS DEL DIABLO
PERSONAJES: PATRIA MADRE PROFESSORE BEBA ANUNCIADOR MAMACHULA COYOTE MOJADOS 1-2 GRINGA LA ACCIÓN SUCEDE ENTRE LA HABANA, MÉXICO Y LA FRONTERA DE USA.
ESCENA I
LA HABANA PATRIA ESCUCHA EL ARIA. LA MADRE LIMPIA ALRREDEDOR DE ELLA. PATRIA: Desde los siete años quise ser cantante de ópera... MADRE: Trabajo que me costó convencer a tu padre. Decía que las mujeres metidas en el teatro eran unas... ¡Entonces muchas de mis vecinas son artistas! ¡Y apenas te gradúas te pusieron en un coro a cantar himnos revolucionarios! Te mandan al campo sin importarles que el polvo te está acabando con la garganta. PATRIA: Algún día me daré a conocer fuera de Cuba... MADRE: Pues apúrate, sabes que las cantantes tienen su tiempo. Todos te pronostican un gran futuro pero no pasa nada... Tu prima Cusa me dio esta carta. Es de Miami. Debe ser de ese professore... PATRIA: No puedo recibir cartas ni en mi propia casa... MADRE: Sabes que tu padre es del Partido y recibir cartas de Miami lo puede perjudicar. El piensa que a ti también te perjudica tu carrera... PATRIA: Antes de que mi maestro de canto se exiliara, cantaba en el coro. Y ahora que vive en Miami, canto en el coro. Y si le llama carrera a cantarles glorias a los líderes, o pedirle a los campesinos que siembren más papas... MADRE: Esconde bien esa carta, últimamente ustedes están como perros y gatos. ¡Y yo en el medio! (Sale. Vuelve a escucharse el aria. Patria lee la carta.)
ESCENA II
PROFESSORE: Querida Patria. Aquí cantó la sensación del momento: ¡María Palucci! Tú eres mucho mejor que ella. Me entristezco mucho al recordar cómo te estás perdiendo. ¿Cuándo me envías tu foto y la grabación? He hablado con el maestro Spinela y está ansioso por oírte cantar. ¡Miami te espera! PATRIA: Yo no quiero irme de mi país.. Sólo quiero poder viajar libremente por mi cuenta, cantar para el mundo y poder regresar. ¿Eso es pedir mucho? MADRE: (Entra con una tela. Sigilosa le habla en voz baja.) La compré en bolsa negra... ¡Sueño tanto con tu boda por la iglesia! Tu padre y yo... PATRIA: A Papá su militancia le impide pisar una iglesia. ¿Por qué insistes? MADRE: Porque lo de la ópera pica y se extiende... Al menos si te casas, tienes una familia... PATRIA: Todo el mundo me dice lo que tengo que hacer; papá que acepte lo que la revolución me ordene, y tú que me olvide de todo y me case. ¡Pero yo quiero cantar ópera! Y ahora más que nunca que hay la posibilidad de que manden el coro a Santa Cruz. MADRE: ¡Pero eso es una islita! ¿Allí tienen ópera? PATRIA: Ni siquiera he salido y ya me descorazonas... MADRE: Quiero que tengas los pies en la tierra, o vas a sufrir mucho hija. PATRIA: Estoy preparando un repertorio por si me dejan cantar sola. MADRE: ¿Por eso estás regresando todas las madrugadas muerta de cansancio? ¡Y a la mañana te montas en ese camión para ir a cantar a los pueblecitos! PATRIA: ¡Tengo que hacerlo! ¡Tú no sabes la guerra que hay armada por ese viaje! MADRE: Tienes todos los méritos revolucionarios; has donado sangre, trabajaste voluntaria en la fábrica, fuiste a colectar plátanos, haces la guardia del Comité de Defensa, eres miliciana, tomas clases de instrucción revolucionaria, eres activista del sindicato y los fines de semana limpias las calles. ¡Te vas a reventar! PATRIA: Para ellos nunca es bastante... MADRE: ¡Ay, hija, no vayas a hacer como la Diana esa, que se ha acostado con todo el mundo para que le den esos viajes! Quiero que vayas pura ante el altar. Bueno no vas a salir en tu primer viaje tan mal vestida. Vamos a ver qué resuelvo con mi cadena y la sortija...
ESCENA III
MADRE: (Se escucha el aria.) ¡Virgencita de la Caridad! Esa niña está como muerta en vida; no come, no se levanta de la cama, ni quiere ir a trabajar. Con lo duro que ha trabajado para ese viaje y le vienen con que no se lo dan, porque es ideológicamente incorrecto que mantenga contacto con el Professore en Miami. ¿Y quién la denunció, a quién le dieron su puesto... ¡A la puta de la Diana! ¿Ya tomaste la pastilla? Dice el médico... PATRIA: Aquí todos dicen algo... Mis maestros; que ya no tienen más nada que enseñarme aquí, papá; que me reeduque y me vaya a trabajar con los campesinos en la Sierra Maestra, la revolución; que le deje hacerme la vida, y tú; que termine en ama de casa. ¿Y a mí quién me escucha? ¡Quiero cantar ópera! Tengo que decirte algo... Acepté cantar en la iglesia. MADRE: ¡Ay, Dios mío, eso te compromete aun más! PATRIA: Ya estoy en la lista negra... ¡Jamás me darán ningún viaje! MADRE: ¡Que tu padre no se entere! Bueno... Como es en la iglesia quizás conozcas algún joven... ¡Voy a plancharte el vestido de seda! (Sale.) PATRIA: Canté una misa de Bach. Tuve mi primer éxito como soprano. Como la Seguridad está por todas partes al otro día me botaron del coro... Estaba desesperada. (Se escucha el aria.) PROFESSORE: Aprovecho que una amiga va para allá y te envío tu ópera favorita: ¡Tristán e Isolda! Le he hablado de ti al director de la Sinfónica de Miami y desearía conocerte. ¿Qué haces pudriéndote en ese hoyo? Si te decides a venir... PATRIA: ¡Me decido! ¡En ese momento murió Patria Nuñez y nació Walkiria Nuñez! ¡Me iré de toda esta mierda que terminará por destruirme! MADRE: (Entrando con la tela.) ¡Estás envuelta en un frenesí por conseguir los dólares del viaje! Hasta te has metido de lleno en la bolsa negra, has vendido todas sus cosas... ¡Hasta el ajuar de bodas que te he preparado tan ilusionada! (Abraza la tela.) Pero ésta tela no la tocarás así tenga que dormir con ella. ¡Quiero verte de blanco ante el altar! (Patria se la arrebata y la pisotea. La Madre la recoge y limpiándola sale.) PATRIA: El Comité de Defensa me estaba vigilando... Me echaron tres años de cárcel por atentar contra la economía del Estado. ¿Se dan cuenta? ¡Tres años de mi vida por un trapo!
ESCENA IV
LA CARCEL PATRIA HACE SUS LECCIONES DE CANTO. DEL GRUPO SE BURLAN DE ELLA. ENTRA LA BEBA.) BEBA: ¿Por qué no se burlan de mí partía de cabrones? ¡El que se atreva con Patria se las va a tener que ver conmigo! PATRIA: ¡Gracias! ¡Son como fieras! BEBA: Es la ignorancia... Pero yo sé lo que es ser artista; mi madre fue rumbera en la playa de Marianao. De ahora en adelante puedes practicar todo lo que quieras, si quieres hazlo en mi celda. PATRIA: ¡Gracias Beba! BEBA: En la visita hablé con tu madre. Me contó su sueño de verte casada por la iglesia. ¿Es verdad que eres virgen? (Patria asiente molesta.) ¡Niña si lo que tienes entre las piernas es la lotería! ¿Tú no andas buscando dólares? Yo conozco un tipo de una embajada que te daría hasta trescientos dólares por... PATRIA: ¡No! Ya veré cómo los consigo... BEBA: ¡Allá tú! ¡Aquí hasta las más finas están metidas a jineteras! Bueno cuando salgas sabes dónde buscarme... (Sale. Se escucha el aria.)
ESCENA V
LA CASA. MADRE: (Entrando.) ¡Ay, hija, ya no puedo más! Desde que saliste de la cárcel, todas esas peleas con tu padre... PATRIA: Sigue insistiendo que yo le arruiné su carrera política. MADRE: Es que esa desgracia vino a pasar cuando lo estaban considerando para administrador de una tienda... PATRIA: ¿Y qué culpa tengo yo de vivir en un país, donde si metes la pata termina pagándolo toda la familia? MADRE: Dice que si te agarra haciendo cosas ilegales él mismo te denuncia. ¿Por qué no hablas con tu prima Cusa, a ver si te tiene en su casa un tiempo? (Saliendo.) ¡Ay, Virgen de la Caridad, qué desgracia! (Se escucha el aria.) PATRIA: ¡Beba! BEBA: (Entrando.) Ya hablé con el tipo... Trabajo me costó con la competencia que hay y tantas cobrando tan barato... ¡Bueno debe ser que aquí vírgenes ni en la iglesia! Si no fueras mi amiga y ese empeño de la opera... ¡Porque yo en esto... ¡Ni un kilo! ¡Por mi madre! Parece que su fantasía es acostarse con una virgen. PATRIA: ¡Ay, Dios mío, qué pena! BEBA: A lo primero siempre es duro, pero después... ¡Mira cómo anda La Habana de jineteras! Por cierto, conozco también un mexicano, un italiano, un chileno y un gallego, a los que le hablé de ti. Además de lo que se puede pegar con los turistas... Porque si quieres conseguir todos los dólares para el viaje... PATRIA: ¡Yo no quiero ser jinetera! ¡Yo quiero cantar ópera! BEBA: ¡Una cosa ayuda a la otra! Los sueños hay que pagarlos bien caro mi niña. ¡Cierras los ojos, abres las piernas, y escucha esa aria que te gusta tanto! ¡Ve que te está esperando! (Patria sale.) ¡La pobre! Sé lo que está pasando. Yo tengo un título de ingeniería y mira cómo tengo que sobrevivir. Pero algún día mi príncipe azul me sacará de esta mierda... PATRIA: El mexicano... El italiano... El chileno... por último el cónsul para darme la visa. BEBA: Acostumbra a hacerlo cada vez que le gusta alguien; te la puede negar o demorarla por años hasta que... ¡Lo importante es que te vas! (Sale.) SE ESCUCHA EL ARIA. PATRIA MIRA SILENCIOSA LA ESCENA Y SALE. LA MADRE ENTRA DICIENDO ADIOS AL CIELO Y SALE.
ESCENA VI
MEXICO PATRIA: Me dieron una visa de turista que no me permitía trabajar. Mi madre me dio unas joyas que saqué escondidas en... pronto comenzó a agotarse... Me daba pena pedirle al Professore que me mandara algo... ANUNCIADOR: ¡Distinguidos clientes del cabaret La Cruda! Ahora para ustedes la única e incomparable vedette; ¡Mamachula! (Entra Mamachula y baila. El grupo la aplaude.) MAMACHULA: ¿Tú eres la muchacha nueva? PATRIA: Yo creía... MAMACHULA: Que "La Cruda" era un lugar fino y decente. ¡Eso nos pasó a todas! Pero hay que comer. ¿Sabes que cuando se termine el show tienes que trabajar como mesera? PATRIA: ¡Soy cantante de ópera! MAMACHULA: ¡Y yo bailarina de ballet! Óyeme bien cubanita; ¡esto es la jungla! Y si quieres sobrevivir... PATRIA: Yo no salí de Cuba para esto! (Va a salir. Se escucha el aria. Se detiene.) PROFESSORE: ¡Me alegro tanto que en tus cartas me dices que te va tan bien en México! ¡Te conseguí una audición en la ópera de San Francisco! Y ya te llené la petición para la beca en la academia Juillart de Nueva York. (Patria regresa lentamente.) MAMACHULA: Ensayaremos las canciones que gustan aquí, te remeneas un poco, y te aligeras de ropa... Te llamarás... ¡Cachita la cubana! (Salen.) ENTRA LA MADRE LEYENDO LA CARTA. PATRIA: Querida madre; trabajo en uno de los mejores teatros de la capital, es un sitio muy distinguido, decente y tengo mucho éxito. No te mandé mucho dinero porque estoy preparando el viaje a Miami. Te quiero. (La Madre besa la carta y sale. Se escucha una sirena de policía y un fuerte escándalo. Entran corriendo Patria y Mamachula.) PATRIA: ¡Ay, Dios mío, la policía! ¡Pueden ponerme presa o deportarme! MAMACHULA: Vienen por "La Mordida". No te preocupes, yo les pago por ti y me lo pagas cuando puedas. PATRIA: (Besándola) ¡Ay, Mamachula, qué buena eres! MAMACHULA: ¡Con tal de que cantes opera! (Entra el Coyote.) Este es el Rengo. Sus coyotes te llevarán donde los gringos. COYOTE: Tiene que viajar por su cuenta hasta San Pedro. Allí la estarán esperando para llevarla por el desierto hasta el Río Grande. Del otro lado la esperarán para llevarla a Miami. Son mil dólares por cruzarla y quinientos por el viaje a Miami... MAMACHULA: ¡Ay, mi coyotico lindo; ¿no hay una rebajita para la cubana? COYOTE: ¡Qué va, si la clientela hace cola esperando! ¡Lo toma o lo deja! PATRIA: ¡Está bien! MAMACHULA: Te pagará algo ahora, otro poco cuando llegue a San Pedro, y lo que queda cuando llegue al Norte. COYOTE: (Saliendo.) ¡Ay, qué desconfiada esta Mamachula! ¿Qué puede pasarle? (Mamachula la abraza y sale.)
ESCENA VII
PATRIA: El coyoté me abandonó en pleno desierto... Tres policías federales me robaron todo el dinero, Me golpearon y después los tres... Me dejaron tirada bajo el frío de la noche, el calor del día. Caminé por el desierto deshidratada y ya alucinaba. (Alucinación. Cae al piso. Los Mojados la recogen y emprenden con ella la caminata.) MOJADO 1: Ya éramos unos quince; mexicanos, salvadoreños, hondureños, nicaragüenses y la cubana. PATRIA: ¡El Río Grande! (Todos estallan en risas y abrazos. Patria se adelanta. Se escucha el aria.)
TERCER ACTO
PERSONAJES: JULIETA MANUEL JOSÉ PATRIA SANTIAGO ROSA ESCENA I LA PLAYA JULIETA: La empleada del lugar va a sacarte de tu celda para que yo te identifique. ¡No! ¡Quite la mano de ahí! Me quieren volver loca. Por eso van a abrir esa gaveta fría oliendo a cloroformo. Quieren que yo identifique ese rostro lívido, ese cuerpo inerte que le arrebataron al mar, que mire esos labios silenciosos y amoratados. ¡Debe de tener tanto frío metido en esa gaveta! Nadie sabe cuánto he esperado este día y ahora quieren que admita que al fin has llegado. Pero a ese que llegó no podré abrazarlo ni besarlo. ¿Cómo no voy a besarte mi Romeo? ¡Me perteneces pese a los Montescos de allá y los Capuletos de aquí! Si aunque sea de la gaveta hubiera salido aquel grito de... Hubiera sabido que eras tú oliendo a mar, que al fin tu viaje había terminado. Pero te quedas callado. ¡Tú no eres Romeo! Eres un balsero más, uno de esos desesperados que aceptó su suicidio. ¡Sabe Dios a quién venías a buscar a Hialeah! Rezaré por ti pobre desconocido. Mira que querer abrir la gaveta de la morgue para echarlo a perder todo! ¡Se nos iba a acabar esta playa, este aire, este sol y nuestra patria el mar! ¡Mira que querer encerrarnos en la casa de Hialeah, engordando como Nemecia, chismeando como Nemecia, amando galanes de telenovelas como Nemecia, sin esperanzas como Nemecia. Eso; ¡sin esperanzas! Porque si nos abrían esa gaveta Mercutio... ¡Con los años que llevamos esperando por Romeo! Yo sé que los buenos huesos del exilio no te han hecho olvidarlo Mercutio. Lo de nosotros es vigilar el mar. Les perdono que me llaman la loca de Hialeah y a ti el perro de la loca. ¡Hay que perdonar Mercutio! No quiero que Romeo nos encuentre llenos de odio. Lo que no podemos olvidar es que Nemecia, el policía, la vieja de la morgue, Miami, la isla, los Montescos y Capuletos, ¡el mundo entero!, quisieran habernos roto nuestra última ilusión. ¡Ver a Romeo saliendo de nuestra patria el mar y corriendo hacia nosotros! Con aquella secreta palabra entre sus labios calientes... ¡Veronaaaaa...
ESCENA II
EL AVION SE ESCUCHA EL AVION. MANUEL Y JOSE EN LAS RUEDAS. MANUEL: ¡José Manuel! ¡Háblame coño! JOSE: ¡Volando... ¡Como una gaviota! MANUEL: ¡No te duermas José Manuel! ¡Agárrate a ese tubo por Dios! Tenemos que llegar mi hermano. Ya no debe faltar mucho. ¡Aguanta coño! JOSE: Ya no tengo hambre, ni sed, ni miedo... MANUEL: Estás conmigo José Manuel. No dejes que te domine el sueño. JOSE: Ahí viene... ¡Es un ángel! ¡Me presta sus alas... MANUEL: ¡Estás alucinando! ¡No me hagas eso mi hermano! ¡Tienes que llegar! ¡Hijo de puta! JOSE: ¡Mira qué plumas tan brillantes... ¡Qué alas para volar... ¡Como una gaviota... (Cae al mar. Manuel José da un grito.)
ESCENA III
EL RIO BRAVO SE ESCUCHA EL ARIA. PATRIA: Llovió en las montañas y el río está crecido. Mejor esperamos a mañana. MOJADO I: ¿Y que vengan los bandoleros a asaltarnos? MOJADO 2: Los de la Migra están al pasar. ¡Hay que tirarse de a como sea! PATRIA: ¡Ay, Virgencita de la Caridad! MOJADO 1: ¡Ayúdanos Virgencita de Guadalupe! PATRIA: Entramos en las aguas apestosas... Casi llegando al centro del río... (Voces y gritos de los que se ahogan.) La corriente me arrastró lejos del lugar. (Desfallecida cae al piso. Entra la Gringa que la ayuda a incorporarse.) ¿Dónde estoy? GRINGA: ¡United States of North America! (Patria da un grito alegre y la besa. La Gringa la ayuda y salen.)
ESCENA IV
NEW YORK SANTIAGO: ¡El puente de Brooklyn! Desde aquí arriba la ciudad se ve diferente; humana y acogedora. Como si en realidad yo les interesara. Si realmente fuera así me gritarían: "¡Palomita nosotros te queremos, te aceptamos como eres!" ¿No me van a detener? A ella la detendría si tuviera a las turbas allá abajo con tijeras y cuchillas para perseguirla, si todos los niños del colegio le gritaran "¡Mariquita! Si su padre subiera hasta aquí para entrarle a golpes, si aunque sea uno de esos autos veloces le tocaran la bocina, si el padre Ferrer la amenazara con el infierno. ¡Pero no pasa nada! ¡No hay nadie allá abajo! Estás sola como siempre Paloma.Te diré lo que tienes que hacer... Imagina que allá abajo está tu familia, los policías, la asamblea de depuración, las viejas del Comité de Defensa, los patriotas del Partido, los patriotas de Miami, Yeyo Socarrás, tu tía... ¡Gracias por haber venido! ¡Al fin se acordaron de mí! Es tu baile en palacio Paloma, tienes puesto los zapatos de cristal y te espera tu príncipe azul. Todos te gritan... CORO: ¡Vuela Paloma! SANTIAGO: ¡Te espera el paraíso de las locas! ¡Vuela Palomaaaaa.!.
ESCENA V LA PLAYA JULIETA: Sigo esperando a Romeo... MANUEL: Nunca rescataron el cadáver de mi hermano caído en el Atlántico... Rosa se graduó de bióloga y trabaja en el acuario de Miami. Mi madre y yo trabajamos duro y tenemos un restaurante; se llama "La Gaviota". PATRIA: Mañana debuto en la opera de San Francisco... ACTOR: Ningún periódico publicó lo sucedido en el puente de Brooklyn. "La Paloma" fue sepultado en la isla de Potters Field donde entierran a los desconocidos, pese a que se llamaba... Héctor Santiago... ESTALLAN LOS SONIDOS DE LOS FUEGOS ARTIFICIALES.
FIN NEW YORK-12- 10-96 NEW YORK-12-17-96
|